Diario de León

CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO

Envidia dan

Pedro García Trapiello

Creado:

Actualizado:

FONTELA -del que te hablé ayer, el que vendió hace dos años su trozo de empresa a los socios listos y se compró un molino en una ribera alta de León-, hace ya dos meses que vive de seguido con su mujer en esa casa rehabilitada. Los hijos vendrán a verles de cuando en vez, algún fin de semana. También sus respectivas familias y los amigos están con ganas de novedad por conocer la casa molinera y para entender al amigo que se tiró al monte cuando más duros apaleaba; y así se garbearán unos días rurales sin pagar fonda. Fernando Fontenla y Amparito Planelles saben que ese será el peaje que tendrán que pagar en los comienzos, pero creen que la distancia de Madrid les irá disuadiendo. También temen que alguno se apunte al gorroneo por enamorarse, como ellos, del paraje en esa retuerta del valle, de la confortable estancia, del río que pasa al pie de la finca con sus morrilleras de piedra rubia, del monte que allí nace a la espalda abrigado de roble fosco... y de esa casa molinera que engulle por la boca el caudal de una presa que ha vuelto a tener agua porque Fontenla quiere que le suene el fluir o el salto sobre el rodezno viejo... y porque tiene sus planes de autarquía energética, pues pretende colocar una turbina que le proporciones electricidad gratuita y suficiente como para instalar calefactores hasta en la huerta y vender todavía la luz que sobre... o regalarla.

Por el momento, la pareja está presa todavía en retoques y remates o ideando usos y ocupaciones... ella, con sus caballetes y pinturas, con sus modelados... él, con su talleruco de apaños y sus ganas botánicas de bonsais, con su estantería de libros y sus navegaciones por la red para poder ver al fin el mundo que no conoció cuando le tenía secuestrado su empresa y el dinero.

La finca apenas la tocarán. No talarán nada y, menos aún, los aviejados frutales del huerto. No hará jardinetes de rocalla pija ni caminetes de grava. Pagará a alguien del pueblo para que le atienda la huerta breve, aproveche la hierba y cuide del ganado menudo de corral con unas gallinas, quizá conejos y un marrano cebado cristianamente para atacar antiguos ritos de pote invernal. Pero todo llegará. No se apremian. Por ahora, se atacan de paseos por el monte y lecturas con chimenea. Estoy por decirles que nos adopten. Envidia dan con lo que viene encima.

tracking