CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO
Lejos y cerca
ESCRIBO estas líneas en una ciudad que tiene sus calles arboladas y una población de trescientas mil almas, aunque son más los árboles que los habitantes, muchos más, arbolones de gran fuste los más, y con copas de bóveda con más años que los viejos del lugar. Es, además, primavera. Todo se desabotona, menos nogales y roblones, que son algo perezosos. En un Congreso de Lenguas Extranjeras que se celebra en dos de sus tres universidades se ha hablado estos días de literatura leonesa y han resonado aquí obras y textos de Julio Llamazares, Marga Merino, del Trapiello polígrafo llamado Andrés, de Victoriano Crémer, Antonio Pereira, Antonio Gamoneda-¦ Y la voz de Juan Carlos Mestre, que es un rompeolas del verso rotundo y cósmico, ha seducido a estos auditorios ganando devociones a las letras cazurras que tienen m úsica de alma, raíz de roca y ecos de portalada para cobijar soledades y bellezas-¦ convenciendoles de que no hay una visión global de las letras españolas si no se pone el ojo en las páginas de unos cuantos paisanos cuyos nombres andan en boca de la curiosidad y autoridad literaria internacional, en los programas docentes de departamentos y universidades como éstas, tan lejanas y tan de casa, cuando se escucha en su boca el relato de unas paginas de Luis Mateo Díez, de José María Merino, de Raúl Guerra Garrido, de Ramón Carnicer-¦ Se asombran aquí de estas multitudes literarias que presenta la literatura de los leoneses y, como es habitual, me preguntan a qué se debe el fenomeno. Suelo decir en estos casos que la cosa ocurre porque venimos a ser todos hijos de algún cura y de una imprentina, cosa que no voy a explicar ahora otra vez, pero que lo demuestro con extrema facilidad. Y cuando declamamos se nos pone voz de claustro o de púlpito, cosa que se le nota mucho a José Luis Rodríguez Zapatero y a todos los políticos, con un tic de oratoria sagrada que les delata haber ido demasiado a misas huecas y a arengas del Diablo. Pero aquí, la voz de Juan Carlos Mestre es voz mitrada, y les ha convencido y convertido a la lengua del alma leonesa-¦ aquí, en Lexington, Kentucky. Y mañana nos vamos a Nueva York.