Diario de León

CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO

A rogar

Pedro García Trapiello

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LETANÍAS por los campos, vírgenes por los caminos carreteros, cristos y santos por los surcos, preces y posas, lábaros y pendonetas, santos de palo sumergidos en la presa para que se humedezcan de pena los cielos y lloren su compasión las nubes... cielo santo, cuánta secura... ay Virgen de los Carrizales, moja estos andurriales...

Primavera tacaña. ¿Año de nieves, cosecha de hieles?... Los campos castellanos que eran mar verde ondulando su marea de espigas, parecen hoy pasto del diablo. Se espiga el cereal a una cuarta del suelo, no hay más caña larga que un lápiz. Las cosechadoras no alcanzarán ni a afeitarle la cresta a unos campos que parecen césped. Algunos han segado ya para ensilar en verde lo que sólo vale de pasto pobre... Nunca había visto así esas llanuras cerealistas de palencias, burgos y valladolices. Se me arrugó el alma pequeñina viendo días atrás la maldición de lo que en enero parecía una promesa gloriosa. Algunas tierras en ladera incluso amarillean, se agostan ya sin que hayan venido sazones ni calores. Lloran hasta los grillos.

Así las cosas, ¡procesión al canto!, vengan rogativas y recen los cofrades al patrono de los pies de barro labrador, aunque son las vírgenes las que, teniendo piedad de madre, cuadran mejor a estos efectos de la sed de los campos: «Danos agua, Señora, aunque no la merezcamos, que si por merecer fuera, ni la tierra que pisamos»...

Los párrocos atienden el clamor de cofradías labrantinas y feligreses de fe resecada. Se organizan las procesiones «ad petendam pluviam»... y cuando llegue agosto con tormentas e inclemencias habrá que hacer esas otras rogativas llamadas «pro serenitate» para que se aplaquen los elementos y cese la mojadura.

La Virgen de Castrotierra hará treinta kilómetros de oraciones pendoneras de ida y vuelta entre su santuario y Astorga. La autoridad eclesiástica autoriza las rogativas a petición de síndicos de la tierra y parroquianos del terrón, pero como aconsejaba aquel buen cura resabiado «si os empeñáis en que saquemos al santo, se saca, allá vosotros, pero pa mí que no está de llover».

Lo paradójico es que no estén de rogativas las aseguradoras agrarias, que son las que pencarán con lo crudo de la sequía. ¿Será que les viene bien y al año que viene tendrán más negocio?

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