Diario de una aventura
Bucear bajo el casquete polar
Nos disponemos a bucear en un mar caótico de hielos y aguas gélidas; nuestro objetivo es ver y grabar a los narvales, unas rarísimas ballenas

Jesús Calleja a bordo de una moto de nieve.
Hola amigos, otra vez de aventuras. Esta vez he viajado hasta el Ártico canadiense para bucear. Ha sido un largo viaje, especialmente la segunda parte del viaje.
El vuelo desde Madrid a Toronto, y después a Ottawa en Canadá. Hasta ahí bien, el típico largo vuelo trasatlántico, pero la segunda parte ha sido larguísima. Hay que volar en pequeños aviones, en ocasiones no más de 8 personas desde Ottawa a un lugar llamado Poind Inlet.
Este lugar se encuentra a tres mil kilómetros de Ottawa, y a sólo 1.500 kilómetros del Polo Norte. Está claro que este año no salgo de los lugares extremadamente fríos. Desde enero he pasado por la cordillera Darwin, la Antártida, Groelandia, y ahora de nuevo en el casquete polar en Canadá. Pero esta vez es diferente. Voy a bucear debajo de los hielos árticos en busca de uno de los animales más desconocidos que habitan estos mares: ¡los narvales!.
Poind Inlet es la ciudad más grande de las cuatro grandes que quedan por encima de la latitud de 72º. Tiene 1.300 habitantes y descendiendo. Más al norte están las ciudades de Artic Bay y Resulute Bay, con sólo 120 habitantes. Ahora tenemos 24 horas de sol y hace una temperatura agradable para ser el Ártico, unos -10ºC, pero en invierno se pueden alcanzar en ocasiones los -50ºC. Aquí nos espera Thomas, que es nuestro contacto. Trabaja en una empresa que se dedica a expediciones árticas. Thomas nos dice que no podremos llegar a donde queríamos: el Estrecho de Lancaster, porque este año hay más hielo de lo normal y está cerrado. A cambio nos dirigiremos al lado contrario, donde suelen cazar los inuits. A este lugar nunca dejan ir a exploradores o científicos, es su lugar de caza y nadie quiere que les molesten, además están muy sensibilizados con los problemas que les ha traído alguna mala prensa sobre la caza de ballenas, narvales u osos polares. Ellos también tienen sus razones, aunque no siempre nos guste escucharlas. Para nosotros matar una ballena o un narval es algo atroz, pero para ellos es su modo de vida. Si no lo hicieran, simplemente estos pueblos, desaparecerían, y con ellos su rica cultura.
Aquí estamos como siempre Emilio Valdés que es mi cámara, y nos acompañan los expertos en buceo extremo María March, Óscar y Fernando. Por delante la gran oportunidad de conocer de cerca el territorio de estos esquimales y sobre todo sus zonas de caza.
Nuestro objetivo último es ver y grabar a los narvales. Son extrañas y pequeñas ballenas con un cuerno de casi tres metros que llegan a desarrollar los machos adultos. No se sabe casi nada de estos mamíferos, es más, nos aseguran que apenas 20 personas han buceado con ellos en toda la historia, y que seguramente vamos a ser los primeros españoles que lo hacen, o lo intentan. Será una tarea muy difícil. Si hay suerte veremos al oso polar cazando; éste es de los lugares del Ártico donde más ejemplares quedan, junto a Groelandia, y ya con muchísima suerte veríamos también belugas.
Nos acompañan una familia de inuits. Es una familia de siete hijos y todos los varones trabajarán con nosotros. Hemos alquilado cuatro motos de nieve con unos gigantescos trineos donde llevaremos hasta dos toneladas en alguno de ellos. Necesitamos mucha infraestructura. Sobre todo para cargar y portear todo el equipo de submarinismo: compresores, botellas, equipos, plomos... Ahora debemos cuidar todos los detalles y no cometer equivocaciones. No os perdáis esta nueva aventura.