El DNI electrónico es frágil, según los informáticos
Nuestra identidad puede quedar comprometida al teclear el pin en los ordenadores
¿Personal e intransferible? Así se supone que es nuestro Documento Nacional de Identidad (DNI), un carné que ya cruzó el puente hacia la era electrónica para convertirse el DNI-e que muchos españoles llevan en su bolsillo.
Un moderno documento electrónico cuenta con unos estándares de seguridad teóricamente infranqueables. Pero la perniciosa actividad de los infatigables piratas electrónicos, siempre al acecho en internet, aconseja ser bastante prudentes a la hora de acreditar nuestra identidad en la red.
Y es que nuestros datos pueden quedar a disposición de los malos cuando tiramos de firma electrónica a través de ordenadores inseguros.
A pesar de que la Asociación de Internautas (AI) reconoce que los DNI dotados de chip son «bastante seguros», ha comprobado que determinado usos comprometen su seguridad y abren puertas por los que los ciberdelincuentes podrían entrar hasta la cocina y suplantar nuestra identidad.
Podrán operar con esa identidad robada sin que la víctima pueda demostrar la suplantación.