Reportaje | arantxa prádanos
Un mendrugo de pan en época de crisis
La crisis económica y la especulación financiera disparan el hambre en el mundo
Las principales economías planetarias enfilan ya la salida del túnel, atisban incipientes signos de recuperación y toman posiciones ventajosas para dejar atrás el tsunami financiero. En la cara oscura del mundo, sin embargo, no se ven brotes verdes y el Día Mundial de la Alimentación, este viernes, sorprende a millones de personas como siempre pero peor. Más de 1.020 millones de almas pasan hambre, sumidas en crisis de pobreza propias, agravadas por otras importadas de ese primer mundo que mira siempre hacia otro lado. Lejos de decrecer, el número de famélicos ha crecido un9 % en lo que va de año, según los cálculos de la FAO. El programa de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, insta a los líderes mundiales a lidiar ese toro con la misma decisión e iguales recursos que los empleados en sostener el sistema financiero causante del destrozo.
Esos 1.020 millones de hambrientos, ese incremento del 9 por ciento, suponen el peor dato desde 1970, una evolución negativa que confirma los malos augurios percibidos el año pasado, recalca la FAO en su informe sobre El estado de la seguridad alimentaria 2009 presentado este miércoles en Roma. «El aumento del número de víctimas es intolerable. Tenemos los medios técnicos y económicos para hacer desaparecer el hambre, lo que falta es una mayor voluntad para erradicarla para siempre», subrayó Jacques Diouf, director general de la FAO.
Como siempre, no hay una única causa que explique el repunte del número de hambrientos, sino la suma de varias crisis superpuestas. Primero la comunidad internacional relegó a segundo plano los programas de ayuda y cooperación agrícola con los países en desarrollo. Desde comienzos de esta década menguaron los fondos solidarios y luego, en verano del 2007, se abatió sobre casi toda el África Subsaharina.