Diario de León
Publicado por
pedro trapiello
León

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Dicen los estudiosos del cabo y del rabo, o sea, del hambre y de las ganas de comer, que en tiempos de crisis, riesgo o estrés crece la libido, el impulso sexual, porque la dopamina que segregamos en situaciones de tensión es la misma que hurga en la entrepierna poniendo el horno a punto o desenfundando sables, así que, ahora, en plena crisis, se venden más preservativos y juguetes eróticos que antes. Lo decía el otro día uno de esos telediarios que van de la alarma a la confusión trufándose de sucesos, cuchilladas de género y barrios con prostitutas. Cuando ese periodismo de cámara bizca recorría un sexshop donde el dueño babeaba un incremento del quince por ciento en sus ventas, el sagaz reportero olvidó apuntar que quizá esa subida no se deba a la dopamina de la crisis, sino que al personal no le queda un chavo para ir de putas y se resigna al simulacro barato creyendo que la gaseosa es champán, la silicona una teta de novicia y la mano una batidora. Aún así, es probable que el chorrón de dopamina que nos manda el miedo o la ansiedad lo canalicemos a los bajos para que no se nos empantane en el tarro. También es cierto, sin embargo, que algún empantanado de dopamina no se inclina por el fornicar, sino abiertamente por el joder, el malmeter incordio o estropicio, lo que hace aún más insufrible la crisis. Es el caso. Ocurre también que la gente ya no sale tanto de pingoneo en comandita o a su slalom de cañas y tapas, se queda en casa y, como la tele aburre lo suyo y algo más, siempre hay chonis y genaros que recurren a la vieja idea del «cariño, vámonos para la cama, que allí hay siempre algo que hacer». Por lo demás, cuando se acercaba el año 1000 con todos sus pánicos sembrados y profecías, hubo frailones que predicaron lo de «hijos míos, pecad y emborrachaos, que esto se acaba»... y criaron los conventos obispillos y obispillas... ¡viva la dopamina!... Ahora bien, te echan al paro, te embarga el banco y te ponen a vivir del favor o mirando a Cuenca, ¿y a quién le quedan ganas de enredar?... Sospechamos que esa teoría de que la dopamina de la crisis levanta el pendón es otro truco del telediario... o, más probable, una intoxicación gubernativa.

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