Cornada de lobo | pedro trapiello
Tranvía y deseo
Los tranvías se embuten en algunas ciudades por razones tres: porque sí, porque hay que darle a la urbe un toque gagá y por arrearle palo al presupuesto que se deje. Otras razones de necesidad, urgencia o mejora del transporte urbano no parecen concurrir con peso en este caso. A la postre, lo del tranvía semeja moda pija de rico nuevo, moda que mola a algunos por finolis y porque, además, hay (había) dinero para dar, sobrar y repartir... o eso se creía cuando se firmó el lujazo y se encargaron los artefactos.
Al parecer, es en los ayuntamientos socialistas donde más gusta la idea del tranvía; y donde no gobiernan lo incluyen como estrella en sus promesas electorales, como lo hace Soraya en Valladolid (hurra, ganaremos a los pucelanos en la carrera espacial del tranvía cósmico; algo es algo)... al parecer, tanta coincidencia ha de tener alguna razón que nos es desconocida... al parecer, hubo algún compromiso secreto de gobierno cuando el lío de Endesa... y hubo contubernio en las alturas... Me decía todo esto un conocido político popular de estos andurriales y le di cierto crédito a la perorata, aunque no le gustó nada, pero nada, que le recordara que en no pocos de los ayuntamientos gobernados por los populares en capitales de provincia pasó lo mismo cuando colocó una empresa francesa todo su afrancesado (y gagá) mobiliario urbano de chirimbolos publicitarios, kioskos informativos, garitas, banderolas o paradas de bus a cambio de su explotación en exclusiva por un porrón de años (es ese mobiliario que aquí ves, oh Fabio, en tu ciudad y en tu estupor)... y que todo se debía a un compromiso mercantil que le endilgó Chirac a Aznar, porque el francés tenía no sé qué cercanías con la tal multinacional... y hubo que tragar... todo sea por nuestra balanza exterior y nuestro «mercado de favores».
Lo bueno es que casarán bien chirimbolos y tranvías por ser los dos gagás y divinos de la muerte en una ciudad donde empieza sobrar tanto regusto por el bronce y por la gafotas de Dulce y Galvana. Ahora bien, tengo información que insinúa que el tranvía se pondrá en León porque hay un siniestro plan de asesinar a una personalidad célebre de esta ciudad. Te lo contaré mañana, pero a la oreja.