Diario de León

Deja su trabajo, compra una casa en ruinas en un pueblo y transforma su vida

Rocío Meiriño, conocida como @ro_meiry, dejó su trabajo para mudarse a Vilar de Condes, donde compró una casa de piedra en ruinas con su novio y, con creatividad y presupuesto mínimo, la convirtió en un hogar con alma que hoy inspira a más de 560.000 seguidores en Instagram

Rocío Meiriño en la puerta de su casa de piedra en Vilar de Condes, donde documenta su reforma low cost.

Rocío Meiriño en la puerta de su casa de piedra en Vilar de Condes, donde documenta su reforma low cost.@ro_meiry

Patricia de la Torre
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La tendencia de dejar la ciudad para reformar casas en pueblos no es nueva. Hace solo unos días contábamos cómo transformaron una casa centenaria en León con solo 100.000 euros. Hoy visibilizamos otro caso que va en la misma línea: el de Rocío Meiriño, documentado con todo lujo de detalles. Conocida en redes como @ro_meiry, esta creadora gallega decidió dar un giro radical a su vida: dejó su trabajo, compró una casa en ruinas en el pequeño pueblo de Vilar de Condes y comenzó a reformarla prácticamente sin presupuesto. Lo que empezó como una necesidad se convirtió en un relato visual con más de medio millón de seguidores.

En plena era de reformas espectaculares, casas impolutas en Pinterest y vídeos de TikTok donde todo parece fácil, su contenido ofrece otra cara: la del polvo, los errores, los muebles reciclados, los cables que aún no están escondidos. En lugar de esconder la imperfección, ella la convierte en su seña de identidad. Su reforma, aún inacabada, es también una declaración de intenciones: se puede construir un hogar real, con personalidad, y sin grandes medios.

De ruina rural a hogar viral: la historia de Rocío Meiriño

La casa estaba sucia, a medio acabar, con polvo por todas partes y muchas más dudas que certezas. Pero también había una idea: un espacio con alma en plena naturaleza gallega, alejado del ruido. Lo que en otro momento podría haber sido descartado, Rocío lo convirtió en su proyecto de vida. Lo hizo con las manos, con tiempo, con errores, y con una comunidad online que crece día a día.

«Tenía miedo de mostrar la casa así, sin acabar... pero es lo que hay, seguimos reformando», confiesa en su esperado house tour, uno de los vídeos más solicitados en su canal. En él recorre estancia por estancia y muestra todo lo que aún está a medias: rincones con herramientas, muebles provisionales, detalles por pulir. Nada de filtros: solo verdad.

Rocío Meiriño y su casa de pueblo en Vilar de Condes

«Aquí había un hueco de tierra, literal, y gusanos», dice mientras enseña lo que hoy es su despacho.

El cambio ha sido radical, pero sin perder autenticidad. En vez de cubrir los materiales originales o rehacer la casa desde cero, ha optado por recuperar lo que ya estaba. Bajo las escaleras instaló el arenero de sus gatos; en la cocina, construyó una estantería a mano tras participar en un taller de bricolaje. El baño, su espacio favorito, combina piedra, ducha vintage y una alfombra aún sin colocar. Nada está acabado del todo, pero todo encaja con su estilo de vida.

Reformar con poco dinero (y mucha creatividad)

«¿Por qué no pusiste aislamiento?», se pregunta ella misma mientras muestra su estudio, donde el calor del verano se hace casi insoportable. Esa franqueza forma parte del magnetismo de su contenido.

El proyecto ha crecido sin grandes inversiones. La mayoría del mobiliario ha sido reciclado, heredado o encontrado en la basura. Uno de los baúles del salón lo restauró ella misma. La mesa de comedor —a la que llama «cotrosa»— sigue ahí, aunque no le guste, porque aún no es momento de cambiarla. Y en el tocador, hecho con una cómoda recuperada, un cable suelto delata que el trabajo continúa.

«¿Tenemos demasiadas cosas o esta casa es pequeña?», se pregunta en voz alta mientras muestra cajas de almacenaje, baldas improvisadas y armarios repletos. Tal vez sea una mezcla de ambas cosas. Pero más allá del desorden funcional, hay una belleza en la forma en la que vive y comparte.

Su comunidad no sigue solo una reforma, sigue una forma de vida. Rocío recupera el valor de construir con lo que se tiene, con tiempo y cariño.

Con más de 562.000 seguidores en Instagram, Rocío Meiriño se ha consolidado como una referencia del estilo de vida rural, las reformas caseras sin artificios y la estética sostenible. En sus perfiles comparte desde hacks de organización hasta reflexiones personales y pequeños avances en su hogar.

Una frase suya resume perfectamente su filosofía:

«Cualquiera puede hacerlo. Yo nunca había hecho un espejo y al final resultó bastante fácil. Solo tienes que intentarlo».

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