Toni Bou, 39 años: «He aprendido a jugar al pádel con la izquierda; mentalmente me ayuda a desconectar»
El 40 veces campeón del mundo de trial arrastra una lesión en el hombro derecho y ha encontrado en el pádel una vía de escape

El catalán Toni Bou (Montesa-Honda) muestra el trofeo que le acredita como campeón del mundo por 22ª vez
Toni Bou acaba de conquistar su 40º título mundial de trial a los 39 años. Una cifra que agranda un palmarés difícil de comparar con el de cualquier otro deportista y que esta temporada tiene un mérito añadido: el piloto ha competido con una grave lesión en el hombro derecho que ha condicionado tanto su forma de pilotar como algunos de sus hábitos fuera de la moto.
Uno de ellos era el pádel. Bou disfruta de este deporte como afición, pero el estado de su hombro derecho le impedía seguir jugando de la forma a la que estaba acostumbrado. Su solución fue empezar de nuevo: aprender a jugar con la izquierda.
«En mi caso, he aprendido a jugar con la izquierda este año, imagínate lo que me gusta», ha explicado el piloto en una entrevista con EFE. Para conseguirlo buscó ayuda profesional: «He pillado un profesor y hemos trabajado muchísimo en Andorra».
El resultado va más allá del ejercicio físico. Bou explica que jugar con sus amigos le permite apartarse durante un rato de la presión que acompaña a un deportista que lleva dos décadas instalado en lo más alto de su disciplina.
«Mentalmente me hace desconectar»
Bou encuentra un punto en común entre el pádel y muchos de los deportistas de élite con los que se relaciona. Cita a Marc Márquez y explica que ambos comparten un fuerte carácter competitivo, incluso cuando practican un deporte como afición.
«Somos muy, muy competitivos, y nos gusta competir con amigos, nos lo pasamos bien, ahí no hay presión», cuenta. También asegura haberse encontrado con numerosos futbolistas y pilotos aficionados al pádel.
En su caso, el beneficio combina cuerpo y cabeza. «Es una parte física que me ayuda, porque te hace ser un poquito más rápido y, sobre todo, mentalmente me hace desconectar», explica.
Su nivel con la izquierda todavía queda lejos del que alcanzó jugando con la derecha, aunque ya le permite volver a compartir partidos con su grupo de amigos. «Me lo paso otra vez súper bien», resume.

Toni Bou, a la izquierda, sumó un doblete en Pobladura de las Regueras que lo deja a un punto de un nuevo título mundial. ANA F. BARREDO
Una lesión le obligó a empezar de cero
Detrás de esta curiosa decisión aparece una lesión que ha marcado toda su temporada. Bou sufre problemas graves en el hombro derecho y ha llegado a plantearse pasar por quirófano.
El piloto llegó a plantearse la operación durante uno de los peores momentos de la temporada. Tras cambiar su preparación física y mejorar el estado del hombro, ahora sigue valorando junto a su equipo qué decisión tomar. Su objetivo durante estos meses se centró en adaptarse a las limitaciones del brazo, también encima de la moto. La misma adaptación llegó al pádel.
La lesión también transformó su forma de jugar al pádel. «En mi caso, he aprendido a jugar con la izquierda este año, imagínate lo que me gusta», cuenta Bou. Para conseguirlo buscó ayuda: «He pillado un profesor y hemos trabajado muchísimo en Andorra». El campeón reconoce que su nivel sigue por debajo del que tenía con la derecha, pero ya puede volver a disputar partidos con su grupo de amigos: «Me lo paso otra vez súper bien».
El proceso también le ha permitido descubrir una sensación poco habitual para alguien acostumbrado a dominar su disciplina desde hace dos décadas: aprender una habilidad deportiva desde cero cerca de los 40 años.
El pádel como vía de escape de un campeón 40 veces mundial
El componente mental ocupa un lugar especial en la explicación de Bou. Su vida profesional gira alrededor de la competición y de una exigencia que se mantiene incluso después de ganar. Tras conquistar su título número 40, el piloto reconocía que su tendencia consiste en pensar qué puede mejorar incluso cuando termina primero.
El pádel ofrece justo el escenario contrario: amigos, competición sin la presión de un Mundial y una actividad que le permite concentrarse en algo ajeno al trial.
Además, la lesión ha convertido esa afición en un reto personal. Bou ha tenido que trabajar su lado izquierdo tanto para continuar jugando al pádel como para compensar algunas limitaciones físicas sobre la moto.
La estrategia ha funcionado. El piloto cerró una de las temporadas más difíciles de su carrera con su 40º Mundial, mientras fuera de la competición recuperaba una de sus aficiones favoritas de una forma que pocos habrían imaginado: cambiando la pala de mano y aprendiendo otra vez desde el principio.
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