Diario de León

Mujer longeva, mujer enferma

Las mujeres viven más que los hombres, pero acompañadas de más patologías y discapacidades, según un estudio realizado para el Instituto de la Mujer

Exposición realizada en Portugal para concienciar sobre el cáncer de mama.

Exposición realizada en Portugal para concienciar sobre el cáncer de mama.

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ana gaitero | león
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«Mujer enferma, mujer eterna», reza un viejo refrán citado incluso por Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del cólera . Un estudio que acaba de hacer público el Instituto de la Mujer da la vuelta al dicho popular al concluir que las mujeres españolas viven más años que los hombres, si bien «es mayor el número de años que viven en peores condiciones de salud», señala una nota del organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

La estadística otorga una esperanza de vida a la población femenina española de 83,5 años al nacer y de 21,1 años a los 65 años, superior a la de los hombres españoles y a la de otras mujeres europeas. «Sin embargo -”dice el Instituto de la Mujer-” los años de esperanza de vida en buena salud al nacer son superiores en los hombres (56,3 años) que en las mujeres (53,9 años)».

Y es que, efectivamente, «la mujer vive más pero su mayor longevidad se acompaña de discapacidad y mala salud y el inicio de esta mala calidad de vida se produce a una edad más temprana que en los hombres», subraya el estudio. Estas diferencias estadísticas tienen una traducción en componentes de calidad de vida: las mujeres sufren más dolor físico y emocional.

Por si la percepción del dolor se tilda de subjetiva, la fría estadística apunta que el porcentaje de mujeres de más de 16 años con problemas crónicos es del 77,2% frente al 64,6% de los hombres. Además, un 28,3% de las mujeres señala que esas enfermedades o problemas de salud le han limitado sus actividades habituales frente a un 19,3% en el caso de los hombres.

En conjunto, las mujeres tienen 1,8 veces más probabilidad de presentar un problema crónico que los hombres y 1,5 veces más ver limitada su actividad a causa del problema.

El estudio apunta que la sobrecarga física y psicológica por su rol de cuidadoras de la población de cualquier edad, el impacto sobre la salud de la «doble jornada», la depresión y los accidentes en el hogar son problemas en progresión entre las mujeres españolas.

Otro de los datos que desvela el estudio del Instituto de la Mujer es que «una de cada cuatro mujeres duerme de manera insuficiente, menos de siete horas al día. Pese a tener más conciencia que los hombres acerca de los aspectos saludables de la dieta, en la práctica «realizan menos ejercicio y duermen menos horas». No es raro, por tanto, que su percepción del descanso sea «insuficiente».

«Las desigualdades en la distribución de los tiempos dedicados al trabajo y reproductivo, al ocio y al descanso entre hombres y mujeres tienen su consecuencia también en la posibilidad de mantener hábitos saludables», explica el Instituto de la Mujer, que dirige actualmente Laura Seara.

La disparidad en calidad de vida se produce pese a que las mujeres tienen conductas más saludables en cuanto al consumo de sustancias como el tabaco o el alcohol, si bien la tendencia cambia entre la población más joven. Así, un 23,9% de las mujeres fuma habitualmente, el 28% menos que entre los hombres y el 35,6% de las fumadoras ha conseguido abandonar el hábito, un ocho por ciento menos que los hombres.

Las medicinas para el dolor son el medicamento más consumido por las mujeres (31,5% en las dos últimas semanas), seguidas por fármacos para la tensión arterial (18%) y tranquilizantes, relajantes y pastillas para dormir (14%). El diferencial de consumo de pastillas para el dolor con los hombres es de casi el doble. Y es mayor aún en el consumo de tranquilizantes, relajantes y fármacos para el insomnio.

En cambio, no existen diferencias entre hombres y mujeres en la utilización de las consultas de especialistas a partir de los 55 años. «La mayor morbilidad de la mujer -”indica el estudio-” se canaliza a través de las consultas de atención primaria». Por debajo de esta edad, el mayor uso de consultas de especialistas e ingresos hospitalarios se asocia a la actividad reproductiva.

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