Diario de León

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¡Cuidado con las picaduras!

Repelentes, insecticidas y mosquiteras evitan las agresiones que los insectos producen en la piel.

Prevenir las picaduras evita molestias mayores.

Prevenir las picaduras evita molestias mayores.

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León

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carmen tapia

LEÓN

Las lesiones cutáneas producidas por picaduras o mordeduras de animales no suelen tener importancia aunque sean molestas. Sin embargo, en personas especialmente sensibles, pueden dar lugar a una reacción sistémica que puede llegar a ser muy grave. Desde el Colegio de Farmacéuticos de León se insta a la ciudadanía a extremar las precauciones para prevenir el contacto potencial de las zonas descubiertas de la piel con estas agresiones exógenas. Aunque suelen observarse preferentemente en época estival, los farmacéuticos instan a los aficionados al senderismo y el deporte al aire libre a tomar unas sencillas medidas de prevención.

Las picaduras de mosquitos, arañas, avispas o abejas producen una reacción local de tipo alérgico al introducir el aguijón o al morder la piel, causando irritación, enrojecimiento o hinchazón. «Estas picaduras no suelen tener importancia aunque sean molestas, salvo en personas especialmente sensibles en las que pueden dar lugar a una reacción sistemática que puede llegar a ser muy grave», advierte la vocal de Oficina de Farmacia, Magdalena Sánchez.

Los farmacéuticos disponen de repelentes eléctricos y productos de aplicación tópica. «Los dispositivos eléctricos son los menos demandados, aunque tienen algunas ventajas, sobre todo para los pacientes sensibles a productos químicos, sus perfumes y conservantes».

Los repelentes tópicos se utilizan aplicados sobre la piel de tal manera que formen una película que resulta dificultosa para los insectos. El más conocido es el DEET, componente principal de repelentes domésticos y que se utiliza en las zonas tropicales. Tiene pocas reacciones adversas y es bastante seguro. «También se utilizan las sustancias de origen natural como es la citronela, en productos de aplicación tópica y también en forma de parches y pulseras, aunque se debe aplicar más frecuentemente por tener un tiempo de acción inferior a los anteriores, al tiempo que debemos tener en cuenta que reduce el tiempo de acción de los protectores solares en un tercio», explica Sánchez.

Diferentes tratamientos

Si la picadura acaba de producirse, lo mejor es utilizar alguna base que neutralice el ácido de la toxina que ha dejado el insecto. Esta base suele ser a base de amoníaco y se consigue que el efecto de esa toxina se reduzca considerablemente.

Si el tiempo transcurrido tras la picadura ha producido ya hinchazón y prurito, lo aconsejable es utilizar antipruriginosos, que son medicamentos de aplicación tópica que tratan de calmar el picor o prurito de la piel.

Estos tratamientos suelen incluir corticoides, antihistamínicos, anestésicos locales, emolientes o suavizantes. «Cuando en la composición existen antihistamínicos, las recomendaciones del farmacéutico son sobre todo el no exponer esa piel al sol por la fotosensibilización de estos activos y sus posibles efectos de irritación u otros efectos secundarios», asegura Sánchez.

Si los activos son corticoides hay que elegir los que tienen menos riesgo de efectos secundarios «siempre prescritos por un facultativo médico», aunque son potentes antiinflamatorios que calman la inflamación y el picor.

Los anestésicos locales como la lidocaína o la benzocaina producen un alivio rápido, son bien tolerados y apenas tienen efectos secundarios. Otros presentan sustancias como el mentol que tiene un efecto refrescante inmediato.

Todos tienen prestaciones de aplicación en forma de cremas, lociones y prácticos sticks. «Como medida casera recomendamos la aplicación de frío en forma de baño de agua o hielo cubierto con alguna tela para no dañar la piel. Si por el rascado se ha producido una lesión, hay que desinfectar la zona con antisépticos como la povidona yodada, agua oxigenada, entre otros, y mantener la zona limpia».

Los repelentes no deben ser administrados en niños menores de 2 años de edad y en los mayores evitar las manos.

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