«Nos quejamos por tonterías»

Mary Celi Ramos, en el despacho que la Asociación Contra el Cáncer tiene en el Hospital de León.
carmen tapia
LEÓN
Paro, crisis, prima de riesgo, copago, reforma laboral, IVA.... Mary Celi Ramos Álvarez conoce de cerca el sufrimiento humano, el que no está en las estadísticas económicos ni los de los mercados. Hace catorce años hizo un cursillo con especialistas que llegaron a León desde Madrid para preparar a un grupo de personas voluntarias que atendieran a los enfermos de cáncer y sus familias. «Cuando llevas tanto tiempo colaborando con la asociación y tratando tan cerca a los enfermos y sus familiares relativizas los problemas. Te das cuenta de que nos quejamos por tonterías».
Mary Celi decidió dedicar su tiempo a los demás cuando sus hijos se hicieron mayores. «Había oído hablar del voluntariado y, por una amiga, conocí la Asociación Contra el Cáncer de León. Tuvimos que hacer un cursillo, vino un psicólogo de Madrid, ahora ya no hace falta porque la asociación tiene su propio psicólogo, que es el que se encarga de preparar a los nuevos voluntarios».
Mary Celi está especializada en enseñar a las mujeres mastectomizadas (a las que se les quita un pecho por un proceso cancerígeno) a colocarse la primera prótesis exterior. «Cuando entro en la habitación, siempre y cuando el médico lo considera oportuno, algunas mujeres me miran con desconfianza. Han pasado por un proceso muy duro, pero yo siempre le digo: tranquila, que yo sólo vengo a ponerte guapa». La Asociación Contra el Cáncer regala a la mujer su primera prótesis».
El avance de las terapias permite que las prótesis lleguen cada vez más a mujeres mayores de 80 años. «Cuando yo empecé no había mueres de 80 años con prótesis. Ahora te dicen todas que sí, les hace sentirme mejor»
Cirugía más conservadora
El cambio en los procesos quirúrgicos avanzan hacia una cirugía cada vez más conservadora. «Cada vez hay más casos de cáncer», asegura, «quizás porque se detecta con mucha antelación y se curan», asegura Mary Celi, que destaca que cada vez son más las mujeres que conservan el pecho tras una intervención. «Ahora se hace mucha operación conservadora, les dejan el pecho o no se lo quitan entero. Como casi siempre suele haber algún ganglio afectado, les enseñamos a hacer ejercicios para que circulen bien los canales linfáticos y no padezcan linferemas».
Entre sus funciones como voluntaria en el Hospital de León, que desempeña durante todas las mañanas los lunes y los viernes, está las de visitar también a las familias y a los enfermos que se someten a quimioterapia y radioterapia. «Cuando reciben el diagnóstico tienen mucho miedo a la quimioterapia. Charlamos con ellos. Nuestra función principal es la de escuchar. La gente necesita hablar y les da respeto desahogar sus miedos con el médico. El especialista les informa de todo, no les ocultan nada, pero hay personas que los temas más personales prefieren desahogarse con nosotras». Y es que el voluntariado de la Asociación Contra el Cáncer de León es de género femenino. De la veintena que prestan su tiempo en el Hospital sólo hay dos hombres. «El hombre se atreve menos, como en todo en la vida», dice. Además de la visita a los enfermos en el hospital oncológico de día, una vez a la semana visitan a los pacientes que se encuentran hospitalizados en cuidados paliativos en el Monte San Isidro.