GENTE SALUDABLE
«Quiero sentir con ellos»
Tere Martínez vuelve como voluntaria tras una vida laboral en EE.UU. dedicada al diseño.

María Teresa Martínez sirve una taza de café a un transeúnte en Calor y Café.
carmen tapia
LEÓN
Cuando cumplió 21 años se marchó a Estados Unidos para trabajar en lo que más le gustaba: el diseño de interiores. Hasta la edad de su jubilación, hace cuatro años, desarrolló su carrera profesional entre el lujo de algunos espacios y clientes y los dormitorios improvisados en los callejones de las calles de Nueva York. «Allí hay mucha menos protección social que en España», destaca. El trabajo y la actividad diaria le impidieron durante años colaborar con asociaciones humanitarias, labor con la que siempre estuvo concienciada. «A veces, la falta de tiempo me impedía hacer todo lo que quería por los demás, no podía colaborar, tenía mucho trabajo y me prometí a mí misma que cuando me jubilase dedicaría todo mi tiempo disponible al voluntariado». Pensado y hecho. Ahora, jubilada, de regreso a León y está cumpliendo sus deseos.
María Teresa Martínez es natural de Fresno de la Vega. Está soltera pero toda su familia vive en León. «Lo primero que hice nada más llegar a León tras mi jubilación fue ponerme en contacto con Cruz Roja. Me asignaron visitas de acompañamiento a una señora que estaba incapacitada, no podía andar y llevaba mucho tiempo sin poder salir de casa. Hicimos las gestiones necesarias y Cruz Roja le prestó una silla de ruedas y gracias a eso visitamos muchos rincones de León que hacía mucho tiempo que ella no veía».
A Tere le gusta pararse por la calle y hablar con las personas. «Una vez ayudé a una señora que venía a la fuente a llenar unos cubos de agua para su casa. Apenas tenía nada, ni agua corriente, pero estaba contenta porque decía que al menos tenía un techo donde vivir, pese a que carecía de casi todo. Eso me enseñó mucho y me ayuda a reflexionar cada día».
Calor y Café
Desde hace algún tiempo comparte su tiempo con las actividades desarrolladas por la sociedad San Vicente de Paúl en León, en el programa Calor y Café, adonde acuden los transeúntes de León a buscar refugio contra el frío. «Recibo una gran recompensa personal con esta dedicación». Su primer contacto con la sociedad fue en el cincuenta aniversario de su colegio Santa Teresa, «nos juntamos todas las compañeras. Una de ellas llevó a la comida un recorte de una página del DIARIO DE LEÓN en el que se denunciaba que Calor y Café podía cerrar si no llegaban ayudas para el sostenimiento de su actividad. Todas colaboramos económicamente pero yo decidí involucrarme más. Otra compañera y yo llevamos toallas y conocimos a Sefi, la directora, que nos comentó que necesitaba voluntarios para atender el servicio». Tere no se lo pensó y desde hace meses acude puntualmente a su cita con los transeúntes. Sirve café y pastas para y ayuda a mantener un ambiente cálido. «Me ayuda a tener mucha más sensibilidad con los problemas de las personas que han tenido menos suerte en la vida. Me gusta sentir con ellos. Somos hojas del mismo árbol. La labor del voluntariado es hacer visible lo invisible».