Solas por elección

Rosa Maestro, con sus hijas Nabila y Alba.
LEÓN
Rosa Maestro es madre de dos niñas. Alba, de 10 años, fruto de una insemnización artificial con donante y Nabila, de cuatro, fruto de una adopción. Cuando Alba rondaba los tres años de edad su madre se planteó contarle su verdadero origen. La niña todavía no hacía preguntas pero quería prepararla. «Me inventé un cuento y al mismo tiempo puse en marcha la web masola.org para madres solas por elección», explica.
Con el tiempo, la historia y la niña fueron creciendo. Rosa Maestro se dio cuenta de que no había ningún cuento que explicara este nuevo modelo de familia y, con su característica decisión, se puso manos a la obra. Buscó asesoramiento en expertos en psicología de clínicas de fertilidad asistida para y de correctores de estilo de cuentos infantiles y convocó un concurso para las ilustraciones. Se presentaron 160 trabajos. Finalmente, fue seleccionada la propuesta de Bárbara Guillén Feltrer.
Así nació Cloe quiere ser mamá, de la colección Familias del Mundo de Editorial Chocolate para ayudar a las madres solas por elección con donante de semen a empezar a hablar claro desde el principio. «En el foro de masola.org me di cuenta de que la mayoría de las chicas no sabían cómo empezar a contar a su hijo o hija sus orígenes. Todas tienen claro que hay que decir la verdad, la cuestión es cómo empezar», apunta.
«Mi hija me pedía que le repitiera el cuento una y otra vez», y eso le dio la clave para convertir la historia en una herramienta. «Es un error dejarlo para cuando sea mayor», advierte. «Hay que hay hacer que se sientan de su modelo de familia», agrega.
Rosa Maestro es periodista de profesión y no le fue complicado llevar a la fantasía el deseo de Cloe de ser madre sin conocer a un papá. Pide un deseo y un día encuentra una cajita donde esta la solución. De esta manera, Cloe va a visitar a un médico que le ayuda a poner la semillita mágica. Y Cloe, a sus diez años, conoce perfectamente qué son los espermatozoides y los donantes de semen.
A los tres años es suficiente con la fantasía, porque aún no suelen hacer preguntas pero a partir de los cuatro o cinco ya empiezan a hacer preguntas. Si el tema está abierto será más fácil explicar que en la sociedad hay «muchos tipos de familia, aunque en la mayoría de las familias haya papá y mamá», matiza.
La realidad de la inseminación con donante va más allá de las familias de madres solas por elección, puesto que también recurren a la donación familias formadas por parejas de mujeres y parejas heterosexuales que precisan de óvulos de otra mujer para el embarazo. En todos estos casos hay una parte nónima en la genética de hijos e hijas. Un problema de salud puede destapar el secreto mejor guardado y «eso sí que es un palo».
El número de madres solas por elección con donante se ha multiplicado. Cada vez hay más mujeres que afrontar la maternidad en solitario y también más extranjeras que vienen a España porque «tenemos la ley de reproducción asistida más avanzada de Europa», asegura.
El anonimato de los donantes de semen —hombres de entre 20 y 35 años— está preservado en España mientras que en países como Reino Unido los hijos e hijas tienen derecho a conocer los datos del donante a partir de los 18 años. «No me importaría un conocimiento físico, pero no el contacto porque es un donante no una figura paterna», subraya Maestro.