Diagnóstico con un chip
Laura Lechuga investiga en el CSIC dispositivos de nanomedicina .

Laura Lechuga investiga dispositivos de nanodiagnóstico en el CSIC en Barcelona.
LEÓN
La medicina del futuro estará en un chip. Es la nanomedicina, una nueva disciplina que «parece de ciencia ficción» pero está a las puertas de ser realidad. Laura Lechuga, de ascendencia leonesa, es una de las investigadoras españolas que más sabe de dispositivos para nanodiagnóstico.
En el Centro de Investigación de Nanociencia y Nanotecnología del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Barcelona trabaja en «fase adelantada» en el desarrollo de un biochip que servirá para realizar análisis con una microgota de sangre o de orina y que será capaz de detectar desde una infección hasta determinadas moléculas que indicarían, por ejemplo, la presencia de células cancerosas. La clave es que estos biosensores detectan los cambios moleculares.
«Se trata de un dispositivo bastante novedoso que será capaz de medir hasta 16 factores biológicos mediante sensores inteligentes que saben qué tienen que buscar en la orina o en la sangre. De lo que se trata ahora es de desarrollarlo para que sea muy pequeño y se pueda instalar en un dispositivo no mucho mayor a un smartphone», explica la investigadora.
El dispositivo se mide con los parámetros de la nanotecnología, que «permite manipular la materia a escala atómica», precisa. Su tamaño, como máximo, ha de ser de tres centímetros de largo, con cuatro micras de ancho y tres nanómetros de altura, como máximo. Hay que tener en cuenta que un nanómetro equivale a diez átomos de hidrógeno en fila. En su interior hay que encontrar espacio para los 16 sensores inteligentes. La finalidad de esta tecnología es facilitar «análisis instantáneos y con las menores molestias posibles» y abaratará mucho los costes del proceso de diagnóstico. «Ahora hay técnicas para todo tipo de diagnósticos pero hay que pasar por un proceso muy largo», subraya esta investigadora que tiene sus raíces maternas en Santa María del Páramo.
En definitiva, la herramienta es una de las líneas de investigación abiertas para procurar en un futuro inmediato «la detección precoz de enfermedades, su inmediato tratamiento a nivel personalizado y el posterior seguimiento de su evolución», explica Lechuga.
La nanotecnología, base de la nanomedicina entre otras disciplinas de nuevo cuño, es un «área emergente que nos está conduciendo a una nueva revolución industrial», apunta la investigadora.
La nanomedicina se desarrollan en tres campos: el nanodiagnóstico, la liberación controlada de fármacos y la medicina regenerativa a través de terapia génica, terapia celular e ingeniería tisular.
El nanodiagnóstico puede realizarse in vivo (los nanodispositivos pueden penetrar en el cuerpo para identificar y cuantificar un determinado patógeno o células canceígenas) o in vitro (para aplicar a pequeñas muestras de fluidos corporales o tejidos en tiempos muy cortos). Esta forma de diagnóstico es la que se prevé que llegue antes al mercado. «Los nanobiosensores son capaces de detectar en tiempo real sustancias químicas y biológicas sin necesidad de usar marcadores fluorescentes o radiactivos», apunta Laura Lechuga. Además, se prevé que tengan mayor sensibilidad que los dispositivos tradicionales.
El proyecto que desarrolla está financiado por la Fundación Botín, lo que supone un alivio en tiempos en los que la fondos públicos para investigación están en pleno retroceso en España. Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Cádiz, Laura Lechuga hizo la tesis doctoral sobre dispositivos para medir marcadores biológicos.