Diario de León

Mapa del cáncer de próstata

Las zonas agrícolas de Sobarriba-Porma, Esla-Páramo, Tuerto-Órbigo y Bernesga son las que presentan una mayor tasa de incidencia de cáncer de próstata en el área de salud de León.

El urólogo del Caule Francisco Campanario y el profesor de la Universidad de León, Vicente Martín, dos de los autores del estudio sobre el cáncer de próstata.

El urólogo del Caule Francisco Campanario y el profesor de la Universidad de León, Vicente Martín, dos de los autores del estudio sobre el cáncer de próstata.

Ana Gaitero
León

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LEÓN

El cáncer de próstata es la segunda neoplasia más frecuente en el varón por incidencia y la quinta por causa de muerte a nivel mundial. En León ya se conocen con detalle su incidencia y mortalidad gracias al estudio realizado por el grupo de expertos en salud pública de la Universidad de León y urólogos del Caule.

Aumenta la incidencia, hasta cuadriplicarse en el período 1996-2010, pero la mortalidad disminuye gracias a los nuevos tratamientos. Por zonas, las comarcas de Sobarriba-Porma, Esla-Páramo, Tuerto-Órbigo y Bernesga son las que presentan mayores tasas de incidencia de cáncer de próstata en la provincia de León. Según los datos que se avanzan en el estudio Incidencia hospitalaria, tendencia y distribución municipal del cáncer de próstata en el área de salud de León (1996-2010) elaborado por el equipo de investigación de la Universidad de León y el Caule y que recientemente ha sido publicado por la Revista Española de Salud Pública.

La investigación, que ya había sido avanzada por Diario de León en enero del año pasado, concluyen que en en el Área de salud de León «se observa un notable incremento tanto del número de casos de cáncer de próstata como de la tasa de incidencia, que prácticamente se han cuadruplicado desde el trienio 1996-1998 al 2008-2010».

Este incremento se produce fundamentalmente a expensas de los casos de tumores localizados y se atribuye al incremento del número de determinaciones analíticas de PSA llevadas a cabo en el área entre la población masculina.

Los datos no se consideran alarmantes porque no van parejos a un aumento en la mortalidad. Muy al contrario, la tasa de mortalidad por cáncer de próstata presenta una ligera tendencia descendente en la provincia. «Estos hallazgos son congruentes con lo observado por otros autores, que atribuyen el importante incremento de la incidencia al uso extendido de la prueba de PSA», explican.

La extensión de la determinación de PSA como prueba de cribado es un tema controvertido, admite el equipo investigador que integran Vicente Martín Sánchez, Miguel García-Sanz, Lidia García-Martínez, Marbella del Canto Cabero, Francisco Campanario-Pérez, Paquita González Sevilla, Lorena Estévez Iglesias, Emiliano Honrado Franco, Ana Cuesta-Díaz de Rada, Fructuoso García Díez y Gonzalo López-Abente, en su mayoría del departamento de Salud Pública de la ULE y el Servicio de Urología del Hospital de León.

La prueba del PSA incrementa el sobrediagnóstico, pero «no se ve un efecto claro sobre la mortalidad específica y tiene efectos negativos sobre la calidad de vida de los pacientes», alegan.

El estudio también llama la atención sobre el hecho de que el incremento del cáncer de próstata en el área de salud de León es muy superior al que avanzan otros autores.

En los registros españoles se ha informado de un incremento anual en España del 7,3% entre 1990 y 2004 y en Cataluña del 6,3% entre 1993 y 2007. «Una posible explicación a este incremento, por encima de lo publicado por otros autores, es el retraso en la realización de las pruebas de PSA como cribado oportunista en nuestro área de salud», aclaran.

Esta explicación se ve reforzada por el hecho de que en el quinquenio 1995-99 la incidencia por 100.000 hombres, en los registros españoles oscilaba entre el 40,5 de Granada y el 83,7 de Canarias, con una incidencia global media de 63,1. Son cifras muy superiores a las encontradas en el registro del Hospital de León para las mismas fechas (30,3).

Del mismo modo, en el quinquenio 2000-2004 la tasa de los registros españoles oscilaba entre el más bajo de Granada (49,1) y el más elevado del País Vasco (104,8) y la incidencia global media era de 86,6 mientras que en el área de salud de León se encontraba en la zona baja de la tabla (52,3).

Finalmente, indica el estudio, las cifras de incidencia en el último trienio (119) son incluso superiores a las comunicadas para el año 2012 para España (96,8 nuevos casos por 100.000 hombres) o las publicadas por Cózar para el año 2010 (70,8 )17.

La tasa de mortalidad en la provincia es similar a la de España entre 2002 y 2006 (19,8) o en 2012. El moderado descenso de la mortalidad que arrojan estos datos se debe «fundamentalmente a las mejoras tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, lo que se traduce en unas elevadas tasas de supervivencia a los cinco años».

La investigación ha determinado que la tasa de supervivencia a los 5 años se incrementó desde el 75,3% durante el período 1995–1999 hasta el 85% durante el período 2000–2003, según Marcos-Grajera o entre el 73,7% en el quinquenio 1995-1999 al 87,1% en el quinquenio 2005-2009 según el estudio Concord-221.

Sin embargo, en el área de salud de León el descenso observado es inferior al publicado para España entre 1997 y 2006 (-3,7% anual) o Cataluña (-2,9%) y más cercano al descenso observado en Andalucía para ese período (-1,8%) que el observado en Navarra (-8,8%). El incremento de casos es achacable al incremento de los tumores localizados, mientras que el número de casos metastásicos se mantiene relativamente estable.

El patrón municipal observado «no es particularmente notable» porque «ninguno de los factores de riesgo descritos se relaciona territorialmente (susceptibilidad genética, las hormonas, la dieta o el consumo de productos lácteos)».

Más en zonas agrícolas

En el estudio del área de salud de León destaca «la mayor incidencia detectada en cuatro zonas con un mayor riesgo: zona de la Sobarriba-Porma, Esla-Páramo, Tuerto-Órbigo y Bernesga, zonas dedicadas al primer sector (agricultura), si bien las diferencias observadas no pueden ser consideradas estadísticamente significativas ni relevantes», precisan.

Los investigadores apuntan que la incidencia de cáncer de próstata se relaciona en diversos estudios «con la exposición a pesticidas y otros componentes a los que los agricultores y granjeros tienen contacto, como polvos orgánicos e inorgánicos, combustiones, fertilizantes químicos, etcétera», lo que explicaría esa mayor incidencia en zonas donde la agricultura tiene más peso.

Los autores matizan que la «relación de estos factores etiológicos con el cáncer de próstata es débil debido a la gran variedad de sustancias utilizadas y a la difícil discriminación de la diferencia en la exposición a estas sustancias entre quienes presentaron carcinoma de próstata y la población general».

El estudio se ha nutrido de los datos del registro de tumores hospitalarios, a cuya responsable, Teresa Riba, agradecen la información y los consejos a la hora de tratar dicha información. El hecho de que sea un registro hospitalario y no poblacional es una de las limitaciones del estudio.

No obstante, en el caso del área de salud de León el Complejo Asistencial Universitario de León (Caule) es el único hospital y el grado de cobertura del Servicio Castellano y Leonés de Salud (Sacyl) es superior al 94% por lo que se cree que «son pocos los cánceres de próstata que no son diagnosticados o atendidos en el mismo».

Han intervenido en el estudio el Grupo de Investigación en Interacciones Gen-Ambiente y salud de la Universidad de León, CIBER Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el Área de Medicina Preventiva y Salud Pública, Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad de León, el Servicio de Urología del Caule, el Área de Fisiología. Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad de León, el Registro Hospitalario de Tumores del Servicio de Anatomía Patológica (Caule) y la Unidad de Epidemiología Ambiental y Cáncer. Instituto de Salud Carlos III – ISCIII. La investigación fue financiada parcialmente por el Grupo 12 del CIBER Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), del que forma parte el grupo de Investigación Gen-Ambiente.

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