el lenguaje importa

Mabel Lozano es una de las personas que mejor conoce los entresijos de la explotación sexual de mujeres y de la trata con estos fines. Aparte de dar testimonio con sus trabajos, es una activista a favor de los derechos de las víctimas y de su visibilización de manera digna. Una de las cosas en las que siempre hace hincapié es en la necesidad de cambiar usos lingüísticos que están caducos o que incurren en errores de bulto. Hablar de trata de blancas, por ejemplo, «es incorrecto porque la realidad es que muchas de las mujeres explotadas son negras y han hombres y mujeres». Como es un error hablar del problema de la trata en lugar del delito de trata, que está tipificado en el Código Penal desde el 2010. Otro término que no le gusta a Mabel Lozano en relación con la prostitución es el de clientes: «Alguien que está comprando personas traficadas no es un cliente, es un demandante de sexo de pago, es un putero, un prostituyente...». De los proxenetas «casi se habla como hombres de alterne cuando son delincuentes» y «en el caso de las mujeres son víctimas de trata». Aconseja huir del amarillismo y los lugares comunes: «La Operación Pompeya, que es una operación económica contra los clubes, se ilustra con un tanga y un tacón en lugar de un fajo de billetes». Poner voz y cara a los proxenetas es el objetivo del libro que publica con la editorial Alrevés, en el que sexo, corrupción, asesinatos y trata de seres humanos se cruzan en sus páginas.