Diario de León

Una leonesa en el trópico

La médica y bióloga Rita García estudia en Manaos las enfermedades tropicales.

Rita García Jiménez, con el río Negro de fondo, en plena selva, a los pocos días de llegar a Manaos.

Rita García Jiménez, con el río Negro de fondo, en plena selva, a los pocos días de llegar a Manaos.

Ana Gaitero
León

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Curtida como voluntaria en un centro de atención a menores discapacitados de la madre Teresa de Calcuta en la India, la leonesa Rita García Jiménez se aventuró en esta ocasión en Manaos (Brasil), en plena selva amazónica, como residente en Medicina Interna para realizar una especialización en enfermedades tropicales.

Patologías desconocidas y casi siempre olvidadas en Europa que sólo cobran interés para viajar a países donde son endémicas o con ocasión de casos extremos como la epidemia de ébola se convirtieron en su día día. Malaria, leishmaniasis, dengue, zika, chikunguña y también VIH y hepatitis son algunas de las enfermedades con las que ha tenido contacto Rita García Jiménez, oriunda de Salientes (Palacios del Sil), en su estancia en la Fundación de Medicina Tropical del doctor Hector Vieira Dourado, de Manaos (Brasil).

La realidad epidemiológica y sanitaria es muy diferente a la de cualquier país europeo, no sólo porque en el viejo continente no hay enfermedades tropicales sino porque las que son comunes, como el VIH y la hepatitis, tienen «se tratan de muy distinta forma», apostilla.

La realidad social y territorial también marca distancias. En León hay helicópteros para trasladar a los enfermos de las zonas rurales; allí llegar a un hospital para las personas más humildes es una odisea: «La distancia hasta el hospital se mide en días de viaje por barco, algunos tardan incluso hasta 4 y 5 días en llegar, y luego tienen que esperar varias horas hasta ser atendidos».

Una realidad que encaran siempre con una sonrisa en la boca: «En eso deberían aprender algunos de los pacientes en España, que a la mínima espera ya están protestando», comenta Rita García Jiménez.

El hospital, que es público, se sitúa en un barrio humilde de Manaos y cuenta con ambulatorio para las consultas, laboratorios de investigación y plantas para internamiento de los pacientes más graves. «Atiende principalmente a pacientes que no tienen muchos recursos económicos y no pueden costearse un seguro médico privado. La mayoría viene de zonas del interior del Amazonas. Aquí el río es la carretera que comunica todo».

El carácter alegre de los brasileños, así como su talante cariñoso y cercano facilita la comunicación que a veces resulta complicada pese al parecido de los idiomas. Como anécdota, cuenta, «el primer día que comencé en el hospital me pusieron a la cola para hacerme la prueba de la malaria, a pesar de que les dije varias veces que yo era médico y que venía a rotar y que sólo necesitaba encontrar al coordinador».

Eligió Brasil animada por la experiencia de un residente de su hospital, que estuvo en Manaos hace seis años y ahora trabaja en el Hospital Carlos III de Madrid en la consulta de Medicina Tropical y Viajero. Ha sido uno de los especialistas españoles que atendió a los misioneros y a la enfermera afectados por el ébola. «Tuvo suerte, porque no hay mucha oferta sobre estas enfermedades en España», puntualiza.

Además de médica, Rita García es bióloga, enfermera y autora del libro Del ralbar al filandón , editado por el Club Xeitu, a partir de todos sus conocimientos en la botánica de la zona, pues a ella dedicó su tesis doctoral, aprovechó la oportunidad de rotar fuera del hospital con la vista puesta en colaborar en el futuro con alguna ONG. La repentina muerte de su padre le obligó a regresar antes de lo previsto con el corazón destrozado.

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