Por qué cada vez más personas meten papel de aluminio en el congelador y qué hay de cierto
El gesto de meter bolas de aluminio en el congelador se ha popularizado más por el boca a boca que por la evidencia técnica

¿Es cierto que si metes papel de aluminio el congelador funciona mejor?
Puede que lo hayas leído, o incluso haberlo puesto en práctica: colocar papel de aluminio en el congelador ayuda a evitar la escarcha, facilita la limpieza y mejora el rendimiento del aparato. El problema surge cuando estas supuestas ventajas aparecen en publicaciones virales y no en recomendaciones oficiales de organismos especializados en seguridad y conservación de alimentos.
Hay algo que sí está respaldado: el papel de aluminio de consistencia gruesa puede usarse para envolver y congelar determinados alimentos, sobre todo como una capa adicional para protegerlos mejor contra el aire y la pérdida de calidad. La FDA aconseja sobreenvolver carne y aves con papel de aluminio pesado, plástico o papel para la congelación si se van a mantener en su envase original durante más de dos meses.
Lo que sí conviene contar
La clave no está en hacer bolas y dejarlas en una esquina del congelador, sino en usar materiales adecuados para la congelación. El National Center for Home Food Preservation recuerda que estos materiales deben ser resistentes al vapor y a la humedad, soportar bajas temperaturas sin romperse y proteger los alimentos de olores extraños.

El papel de alumnio sirve de manera eficaz para proteger los alimentos durante el congelado
También hace una precisión importante: el papel de aluminio de alta resistencia puede servir, pero el aluminio doméstico ligero no resulta satisfactorio para la congelación casera. Es decir, el uso razonable del aluminio existe, pero no como remedio milagroso contra el hielo, sino como parte de un buen envasado.
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Patricia de la Torre
Además, cuando se habla de seguridad, conviene evitar exageraciones. Las autoridades alimentarias europeas han advertido de que la exposición dietética total al aluminio debe mantenerse bajo control y usan como referencia una ingesta semanal tolerable de 1 mg por kilo de peso corporal. Esa cautela es especialmente pertinente con alimentos ácidos o en situaciones donde pueda aumentar la migración del metal al alimento.
Un truco viral con poca base
En resumidas cuentas, cuando vayas a meter papel de aluminio en el congelador, ten esto en cuenta: no hay pruebas oficiales sólidas de que meter bolas de papel de aluminio en el congelador reduzca por sí mismo la escarcha o el consumo eléctrico, pero sí hay respaldo técnico para usar aluminio grueso como envoltorio complementario en congelación. Ese matiz cambia por completo el enfoque y evita convertir un truco viral en una certeza que las fuentes no sostienen.
También merece la pena añadir una idea práctica: congelar bien depende mucho más de cerrar herméticamente, evitar envases porosos y mantener el aparato a temperatura adecuada que de cualquier atajo casero. De hecho, la FDA recuerda que a 0 °F, es decir, -18 °C, los alimentos permanecen seguros indefinidamente y que los plazos orientativos publicados responden a calidad, no a seguridad.