Diario de León

Elena Monje, farmacéutica, explica por qué muchas personas nunca se beben el último sorbo del café: «Tiene base psicológica»

Una experta explica ese pequeño gesto cotidiano que muchas personas comparten sin saberlo

Muchas personas aseguran que nunca terminan el último sorbo del café, un hábito que, según explica una farmacéutica, podría estar relacionado con un mecanismo psicológico de aversión.

Muchas personas aseguran que nunca terminan el último sorbo del café, un hábito que, según explica una farmacéutica, podría estar relacionado con un mecanismo psicológico de aversión.Unsplash

Patricia de la Torre
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Terminar una taza de café parece un gesto de lo más normal, pero para muchas personas resulta prácticamente imposible. Siempre dejan un pequeño resto en el fondo del vaso o de la taza, aunque la bebida les guste y todavía tengan sed. Lo que durante años muchos han considerado una simple manía ha vuelto a generar debate en redes sociales después de que la farmacéutica Elena Monje compartiera la explicación psicológica que, según explica, podría esconderse detrás de este comportamiento.

Miles de usuarios han reconocido sentirse completamente identificados. Algunos aseguran que solo les ocurre con el café, mientras que otros afirman que hacen exactamente lo mismo con el té, los refrescos o incluso el agua, incapaces de beber ese último sorbo.

La farmacéutica relaciona el último sorbo con un mecanismo de aversión

En el vídeo, la farmacéutica Elena Monje explica que durante mucho tiempo creyó que se trataba únicamente de una costumbre personal. Sin embargo, tras investigar sobre este comportamiento, encontró una posible explicación. «No es que no tenga más sed o que no me guste la bebida, sino que no puedo tragarme lo último», afirma antes de añadir que «tiene base psicológica».

Según explica, el fondo de la taza suele presentar pequeñas diferencias respecto al resto de la bebida. Puede cambiar la temperatura, la textura, el color o acumular sedimentos, detalles que algunas personas perciben de forma especialmente intensa y que generan una sensación de rechazo.

La divulgadora sostiene que esos pequeños cambios podrían activar circuitos relacionados con la aversión al asco, una emoción que la psicología considera un mecanismo de protección frente a posibles contaminantes. Aunque en realidad no exista ningún peligro, el cerebro podría interpretar ese último sorbo como algo menos agradable o menos seguro, provocando ese rechazo automático.

La investigación sobre la emoción del asco respalda que este mecanismo tiene una función adaptativa para evitar posibles fuentes de contaminación. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no existe una explicación única para el hecho de dejar el último sorbo de una bebida y que factores como las preferencias personales, los hábitos o una mayor sensibilidad a determinadas texturas también pueden influir. Por ello, este comportamiento no tiene una interpretación clínica establecida ni implica por sí mismo ningún problema psicológico.

La publicación ha acumulado miles de comentarios de personas sorprendidas al descubrir que no eran las únicas que hacían lo mismo. Muchos reconocen que llevan toda la vida dejando ese pequeño resto en el fondo de la taza sin saber muy bien por qué, convencidos hasta ahora de que era simplemente una manía.

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