La Policía Nacional alerta: cuidado con los códigos QR que te pueden quitar todo tu dinero
Los agentes advierten de una estafa cada vez más extendida, el “QRishing”, que aprovecha pegatinas o enlaces falsos para robar datos personales y bancarios

Tras la pandemia, muchos restaurantes adoptaron esta tecnología para informar de su carta
La Policía Nacional ha reforzado en los últimos meses su advertencia sobre el uso fraudulento de los códigos QR, una práctica que los ciberdelincuentes aprovechan para ejecutar estafas cada vez más discretas y difíciles de detectar.
El método, conocido como QRishing, consiste en sustituir o manipular un código legítimo para redirigir a la víctima a una web falsa, diseñada para imitar con precisión la página de una empresa, una administración pública o una entidad bancaria. El riesgo no está en la tecnología, sino en la confianza automática que genera un gesto tan habitual como escanear un código con el móvil.
Un engaño que se camufla como normalidad
El éxito de este fraude se explica por su apariencia inocente. Los códigos QR están presentes en restaurantes, parkings, comercios, servicios de transporte, campañas promocionales y notificaciones impresas, así que el usuario suele actuar sin sospechar.
Los estafadores lo saben y por eso recurren a varias técnicas: colocan una pegatina sobre el QR original, imprimen avisos falsos en lugares de tránsito o hacen circular supuestas multas y avisos de pago que llevan incorporado un código malicioso.
Una vez escaneado, el enlace puede conducir a un formulario para introducir datos personales, a una pasarela de pago fraudulenta o a una web que descarga software malicioso en el dispositivo.
Interior ya alertó de este tipo de ciberestafas en 2023 y advirtió de que los delincuentes aprovechan la expansión del QR en la vida cotidiana para dar credibilidad al engaño. La clave del fraude es que el usuario cree estar haciendo una acción rutinaria, cuando en realidad puede estar entregando información sensible a terceros.
La Policía Nacional insiste en que el peligro aumenta cuando el código aparece en contextos que buscan provocar urgencia, como una multa en el parabrisas, un aviso de paquetería o una supuesta incidencia con un servicio contratado.
En esos casos, el objetivo es que la víctima actúe deprisa y sin comprobar si el remitente es real. Cuanto más verosímil y cotidiano parezca el mensaje, más probable es que el fraude pase desapercibido.
Cómo protegerse sin dejar de usar QR
La recomendación principal es sencilla: no escanear códigos de origen dudoso. Antes de abrir un QR, conviene revisar si parece una pegatina superpuesta, si está en una ubicación extraña o si el soporte presenta señales de manipulación. También es importante verificar la URL completa antes de seguir adelante, porque muchas webs fraudulentas cambian una sola letra, añaden un guion o usan dominios parecidos a los oficiales para despistar al usuario.
La Policía Nacional aconseja además no introducir contraseñas, datos bancarios ni información personal si el sitio al que conduce el QR no inspira confianza o pide demasiados permisos. Si el enlace parece sospechoso, lo más prudente es cerrar la página de inmediato y buscar el canal oficial del servicio por separado, en lugar de continuar navegando desde el código escaneado.
En caso de haber compartido información en una web fraudulenta, Interior recomienda avisar de inmediato al banco para bloquear posibles cargos y cambiar las contraseñas comprometidas. También conviene conservar capturas de pantalla, anotar el lugar donde apareció el código sospechoso y denunciar el hecho si existe riesgo de suplantación de identidad o de uso indebido de datos.
El mensaje de fondo es claro: los códigos QR siguen siendo útiles, rápidos y perfectamente válidos, pero exigen la misma prudencia que cualquier enlace recibido por internet. La Policía Nacional y el Ministerio del Interior recuerdan que una comprobación de apenas unos segundos puede evitar una estafa silenciosa, eficaz y cada vez más extendida.