David Perlmutter, neurólogo: «Los problemas de sueño están relacionados con un profundo aumento del riesgo de Alzheimer»
David Perlmutter pone el sueño en el centro de la salud cerebral y metabólica

Dormir bien no solo ayuda a recuperar energía: un descanso adecuado también está relacionado con la salud metabólica y cerebral y con procesos esenciales para la memoria y el funcionamiento cognitivo.
Dormir mal no significa únicamente levantarse cansado, pasar el día dependiendo del café o perder capacidad de concentración. Para David Perlmutter, neurólogo estadounidense conocido por sus trabajos divulgativos sobre nutrición, metabolismo y salud cerebral, el sueño debe entenderse como una pieza fundamental de la prevención.
«Tenemos que recomendar cambios en el estilo de vida, dormir lo suficiente», asegura Perlmutter en una intervención difundida por Greatness Clips Español. Una recomendación aparentemente sencilla que el médico conecta con dos problemas de enorme impacto sanitario: la enfermedad de Alzheimer y la diabetes tipo 2.
«Los problemas de sueño están relacionados con un profundo aumento del riesgo de padecer Alzheimer», advierte. Perlmutter señala entre los posibles mecanismos la inflamación y las alteraciones del control de la glucosa. La ciencia ha encontrado asociaciones relevantes entre sueño deficiente, metabolismo y deterioro cognitivo, pero esto no significa que dormir poco provoque por sí solo Alzheimer.
David Perlmutter explica qué puede ocurrir en el cerebro cuando no dormimos
La relación entre sueño y Alzheimer lleva años bajo la lupa de los investigadores. Una de las cuestiones más interesantes tiene que ver con lo que sucede en el cerebro mientras dormimos.
El descanso no equivale a una desconexión absoluta. Durante el sueño tienen lugar procesos fundamentales para la memoria y el funcionamiento cerebral, y diferentes investigaciones han estudiado el papel que desempeña el descanso en la eliminación de determinados residuos metabólicos.
El National Institute on Aging explica que existe evidencia de una posible relación bidireccional entre los problemas de sueño y la enfermedad de Alzheimer. Es decir, determinadas alteraciones relacionadas con el Alzheimer pueden perjudicar el sueño y, al mismo tiempo, dormir mal podría contribuir a cambios cerebrales relacionados con la enfermedad.
Un pequeño estudio financiado por los National Institutes of Health aportó un dato especialmente llamativo. Después de una sola noche de privación de sueño, los investigadores observaron mediante pruebas de imagen un incremento aproximado del 5% de beta-amiloide en regiones como el hipocampo y el tálamo. La beta-amiloide es una proteína estrechamente relacionada con la enfermedad de Alzheimer.
Esto no permite afirmar que una mala noche vaya a provocar demencia. Sí ayuda a comprender por qué el sueño ha dejado de considerarse simplemente un periodo pasivo de descanso.
La relación entre descanso y funcionamiento cerebral también aparece en ¿Falta de sueño? Este suplemento sustituye horas de descanso y restaura el cerebro, donde se aborda cómo la privación de sueño puede repercutir en la concentración y la memoria.
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Patricia de la Torre
David Perlmutter pone el metabolismo en el centro del problema
«Así que tenemos que centrarnos en el metabolismo», afirma Perlmutter.
Esta es probablemente una de las claves de su argumento. El neurólogo no plantea el cerebro como un órgano aislado, sino conectado con la salud metabólica del resto del organismo. En particular, llama la atención sobre la diabetes tipo 2 y las alteraciones del azúcar en sangre.
«Tenemos que evitar que la gente se vuelva diabética», insiste.
La conexión resulta relevante porque dormir mal de manera continuada se ha relacionado con alteraciones metabólicas y con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El descanso insuficiente puede afectar a mecanismos implicados en la regulación de la glucosa y la sensibilidad a la insulina.
«Si tienes diabetes tipo 2, has cuadriplicado el riesgo de convertirte en un paciente de Alzheimer», afirma.
Por eso, cuidar el sueño no debería interpretarse exclusivamente como una estrategia para sentirse descansado al día siguiente. También forma parte de un estilo de vida orientado a preservar la salud metabólica.
«Tenemos que recomendar cambios en el estilo de vida, dormir lo suficiente», concluye.