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Ancianos golondrinas

Cerca de un millón de personas en España necesita la ayuda y asistencia de otras para el desempeño de sus actividades. Un 20% son ingresadas por una medicación inadecuada

Un anciano observa a una mujer mientras pasea por una de las zonas más céntricas de La Coruña

Publicado por
Antonio Paniagua - madrid
León

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Un 15% de los mayores de 65 años vive de forma itinerante en los distintos hogares de los hijos. Para los médicos, los ancianos que se desplazan de casa en casa tienen mayor riesgo de desarrollar dependencia y problemas de salud, al tiempo que su tratamiento entraña más dificultades. Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), la medicación inadecuada origina un 20% de ingresos hospitalarios entre pacientes con más de 75 años. Cerca de un millón de personas en España necesita la ayuda y asistencia de otras para el desempeño de actividades cotidianas. Los llamados «ancianos golondrina», aquellos que van rotando por los hogares de los hijos por su incapacidad para vivir de forma autosuficiente, originan muchas dificultades para los médicos de atención primaria, ya que por lo general los facultativos se ven obligados a rehacer la historia clínica del paciente. De acuerdo con los autores del libro Atención a las personas mayores desde la atención primaria , el anciano que va cambiando de hogar de forma rotatoria «tiene mayor riesgo de fragilidad». Su delicada situación viene determinada no sólo por su edad avanzada, sino también porque suele sufrir una patología crónica, así como algún tipo de dependencia funcional. Por añadidura, es frecuente que sea viudo y esté sujeto a tratamientos que exigen la toma de cuatro o cinco fármacos al día. En el peor de los casos, el mayor arrastra una depresión, acentuada en ciertas ocasiones por la viudez. Repetición de pruebas Según Iñaki Martín Lesende, coordinador del Grupo de Trabajo de Atención al Mayor de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semfyc), estos pacientes, cuando llegan a la consulta de atención primaria, no son muy bien atendidos. No es extraño que se sometan a pruebas que ya han sido realizadas con anterioridad en otros consultorios. La facilidad para obtener recetas en los desplazamientos da lugar a que el afectado esté excesivamente medicado. Así las cosas, los médicos y enfermeros se ven obligados a rehacer con frecuencia una historia clínica que la mayoría de las veces «es larga y compleja». Mucha información crucial, como ingresos hospitalarios o cambios de medicación, se pierde en este accidentado camino. Se trata de un círculo vicioso, pues alrededor de un 20% de los ingresos en centros sanitarios de estos pacientes está motivado por una medicación incorrecta. Y es que el 35% de los mayores de este tipo de enfermos toma cuatro o más fármacos al día y casi la mitad de ellos recurre a la automedicación. Por eso no es extraño que un 10% sufra reacciones adversas a los fármacos. Angustia de cuidadores «Todo esto genera angustia no sólo al anciano, sino también a sus familiares y, sobre todo, a los cuidadores principales, que muchas veces se ven desbordados por la situación», destacan Emili Burdoy y Esther Limón, expertos en asunto de los «ancianos golondrina». Los autores de libros señalan que la cuidadora principal de los ancianos suele ser la hija, del atendido, que suele contar con más de 50 años y diversos problemas médicos, psicosociales o de ambos tipos. A juicio de los especialistas, para evitar las complicaciones que entrañan estos enfermos, el paciente debería llevar una historia clínica portátil. El vicepresidente de la Semfyc, Asensio López, asegura que los grandes avances terapéuticos logrados en el campo de la oncología, las enfermedades respiratorias y del aparato circulatorio han aumentado la esperanza de vida de una manera espectacular, pero también han elevado el riesgo de dependencia de estos pacientes. Entre los factores que determinan la dependencia se encuentran el nivel educativo y de renta, ya que está demostrado que a menor nivel de conocimientos e ingresos, mayor incapacidad del anciano para valerse por sí mismo.

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