Evitar la fuga de cerebros
Los científicos contratados en León a través de los programas Ramón y Cajal tienen el compromiso de la Junta, «que es la que paga nuestros sueldos», aseguran los investigadores de León, de continuar con su desarrollo profesional en la institución en la que trabajan. Así lo afirma el vicerrector de Investigación de la Universidad de León, Marcelino Pérez. Pero la situación de los «cajales», programa puesto en marcha en el año 2001 para paliar la fuga de cerebros -científicos con muy buen currículo que se quedaban en el extranjero tras el doctorado- , es muy desigual. El contrato inicial de cinco años debería ser permanente si se superan determinadas evaluaciones. Pero ahora, cuando los primeros contratos están a punto de acabar, la mayoría de estos investigadores califica de «dispar» el éxito del programa. Los científicos contratados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han enviado una carta a Rodríguez Zapatero para exponerle que este organismo no muestra intención de hacerles un nuevo contrato. Cinco años y cuatro convocatorias después, mientras la quinta oferta pública está en marcha, el programa Ramón y Cajal ha traído de regreso a España a más de 2.400 investigadores. que ahora viven un futuro incierto. Los investigadores contratados por el programa Ramón y Cajal deben superar una pruebas de evaluación de sus proyectos en el segundo y cuarto año. Para superarlas los investigadores tienen que demostrar que han conseguido avances en sus trabajos y publicaciones en revistas de prestigio en el campo en el que trabajan, que a su vez somenten sus conclusiones «a una auténtica auditoría», dice Carmen Marín. En el último año ha surgido el programa ministerial I3, que incentiva la contratación de investigadores, que permite la contratación con carácter indefinido de algunos investigadores con una trayectoria científica destacada, incluyendo los contratos Ramón y Cajal. Los científicos del CSIC mantienen una campaña de protesta porque creen que este organismo carece de capacidad para ofrecer contratos indefinidos independientes de la carrera funcionarial y recuerdan que algunos renunciaron a contratos estables en centros extranjeros ante la perspectiva de una carreta científica en España.