Un habitación aireada, ordenada y sin ruidos ayuda a los insomnes a dormir toda la noche
Tres de cada diez adultos tienen dificultades para conciliar el sueño
El nuevo libro del doctor Estivill alerta sobre los malos hábitos que impiden un buen descanso
El 30% de los adultos tiene dificultades para conciliar el sueño. Dormir a pierna suelta no es un don natural que sólo tienen algunas personas, sino que es un hábito que requiere un buen aprendizaje. Y hay muchos errores aprendidos. Al menos eso es lo que enseña el pediatra y neurofisiólogo Eduard Estivill en su libro Recetas para dormir bien . Estivill, que presentó su último trabajo en la librería Artemis en León, sostiene que una de las causas principales del mal dormir es el cúmulo de estrés y tensión durante el día. «Lo primero que tenemos que aprender es que el sueño no aparece de forma brusca, sino que lo tenemos que preparar. Es como la luz del día, no se va de golpe», comenta Estivill a este periódico. El doctor recomienda dejar un periodo de dos horas desde que se acaba la jornada laboral hasta que se comienza con el hábito de preparación al sueño. «Todavía hay mucha gente que tiene mucho estrés durante el día y se lleva el trabajo a casa». Mientras dormimos el cerebro realiza una función de restauración y reparación de las energías que se necesitarán al día siguiente, «sin embargo, hay personas que piensan que el sueño es una pérdida de tiempo», se queja. Los saboteadores Los adultos necesitan una media de siete a nueve horas para descansar correctamente. Sin embargo, el sueño tiene «saboteadores», como los denominan Estivill. El estrés, la obesidad y el sedentarismo perjudican seriamente al sueño, pero un dormitorio desordenado, ruidoso, con luz, con televisión, caluroso o con una cama vieja e incómoda no ayudan a un descanso reconfortante. Los estimulantes son el enemigo del sueño a partir del mediodía y el alcohol impiden alcanzar las fases profundas del sueño. Dormir al lado de alguien que ronca puede convertirse en un suplicio para el descanso. Las cifras no engañan. El 45% de los hombres son roncadores, el 30% de las mujeres empiezan a serlo a partir de la menopausia y el 10% de los niños también. Para atenuar los ronquidos los doctores recomiendan controlar el peso, reducir el consumo de alcohol y tabaco, eliminar los sedantes, no dormir boca arriba y descancar las horas suficientes.