Diario de León

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Solidaridad con Argentina

La Casa Argentina en León realiza una campaña de sensibilización en centros escolares de la provincia para financiar su proyecto de cooperación «Argentina desde el alma»

Sala de pediatría del hospital de Salta

Sala de pediatría del hospital de Salta

Ana Gaitero
León

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«Queremos devolver algo de lo que nuestro país nos dio». Este es el objetivo del proyecto «Argentina desde del alma» impulsado por la Casa Argentina en León para involucrar a la sociedad leonesa, y particularmente a los escolares, en los proyectos de cooperación con escuelas y centros sanitarios de una de las zonas más empobrecidas de su país. Hace casi un siglo eran los españoles emigrados a Argentina los que enviaban dinero a León para levantar escuelas. Las provincias de Salta y Jujuy, situadas en el noroeste de Argentina, son las destinatarias de la iniciativa de la comunidad argentina de León, que cuenta con casi medio millar de miembros en la capital y otro millar en la provincia. En concreto, se trata de un colegio en la localidad de Cholacor, provincia de Jujuy, y otros dos en el departamento de Salta, una miniindustria panadera de autosostenimiento destinada a población infantil y madres, un plan de postalfabetización con la comunidad aborigen de Solazuty y el hospital de San Ramón de Nueva Orán. Los argentinos «leoneses» quieren que la ayuda a estas zonas, que sufren una «situación de pobreza estructural», llegue de manera directa a la población destinataria: cerca de doscientos escolares y los 300 pacientes que diariamente acuden al hospital San Vicente de Paul del departamento de San Ramón de Nueva Orán. «Las necesidades son dispares, van desde dotar a los colegios de los elementos básicos necesarios de material pedagógico hasta cubrir las demandas alimenticias, de vestimenta y calzado de los alumnos y de material sanitario para la continuidad de los tratamientos de la extensa población que atiende el hospital», explican María Eugenia Castiñeira, Carla Vanesa Coscia, Laura Gentili y Carmen Fernández Garayalde, cuatro de las promotoras de la iniciativa solidaria en León. Necesidades concretas Se trata de proyectos que surgen de la propia comunidad donde se demanda la ayuda y cuya repercusión sobre la población es múltiple. La escuela rural de Cholacor, por ejemplo, no sólo es el lugar donde reciben instrucción 25 niñas y niños de la zona sino el hogar donde desayunan y comen. Situado en un lugar muy árido, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, las familias sobreviven del pastoreo de ovejas y llamas. Las necesidades de la escuela van desde armarios para las aulas, a la instalación de un cielo raso para aislar el edificio de ladrillo y algún sistema de calefacción para soportar las temperaturas invernales. En la escuela de Santiago el Cedral, en Orán-Salta, se educan 80 niños y niñas de familias criollas en su mayoría campesinas. Esta zona sufre las consecuencias del cambio climático originado por la tala indiscriminada de árboles. Una huerta escolar abastece parcialmente los desayunos y almuerzos de las criaturas, que recorren cada día varios kilómetros a pie para acudir al centro. Sus necesidades principales son vajillas para el comedor, material didáctico para las aulas y ropa y calzado así como elementos de higiene personal para niñas y niños. Una panadería En la colonia de San Agustín de Orán Salta existe otra escuela a la que asisten 40 niños de familias criollas, en su mayoría jornaleros. Sus necesidades principales son una camioneta para el traslado del alumnado, que raramente sigue estudios secundarios al incorporarse al trabajo como jornaleros, material informático y un televisor. La escuela ha desarrollado un proyecto de huerta orgánica y granja comunitaria. También impulsa una iniciativa de formación en panadería para niños y madres que en su mayoría son «jefes» de familia, porque sus maridos son trabajadores «golondrina» que van a la cosecha de uva a Mendoza o a la de manzana en Río Negro. Demandan materiales de construcción para dos hornos, máquinas y accesorios y materias primas como harina y azúcar. El plan de postalfabetización es una propuesta del voluntariado universitario que desarrolla el programa nacional de alfabetización Encuentro en el asentamiento aborigen de Solazuty. Ofrecen clases a la intemperie, bajo un gomero en condiciones climáticas adversas, con escaso mobiliario y sin agua potable y acuden diariamente entre 25 y 30 personas.

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