Diario de León

| Entrevista | Aurelia Álvarez Rodríguez |

«Debe primar su condición de víctimas sobre la deextranjeras»

Las mujeres que llegan a España por reagrupamiento familiar están atadas para denunciar: su permiso de residencia depende del marido

Ana Gaitero
León

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La profesora de Derecho Internacional Privado de la Universidad de León, Aurelia Álvarez, participó recientemente en las segundas jornadas nacionales sobre violencia de género organizadas por Cruz Roja Española en León como experta en las situaciones especiales que sufren las mujeres inmigrantes. -¿Cuáles son los problemas específicos que sufren las inmigrantes ante la violencia machista? -Muchas extranjeras llegan a España por reagrupación familiar. En este caso su permiso de residencia está ligado al del marido y necesitan tener una sentencia firme para conseguir una autorización de residencia independiente. En cualquier caso, estas mujeres no tienen derecho a un permiso de trabajo durante cinco años, lo que las limita para trabajar. -¿Si una mujer está en situación irregular y denuncia por malos tratos puede obtener un permiso de residencia? -Si hay una sentencia firme la autoridad administrativa podrá concederle un permiso especial de residencia. Pero en la práctica, la falta de intérpretes en las comisarías y en los juzgados y de información específica sobre la tutela de sus derechos hace que las mujeres apenas ejerzan las denuncias. Existe una instrucción de la Secretaría General de Seguridad Pública de julio de 2005 que señala que no se puede desconocer la situación de inmigrantes de estas mujeres, pero se matiza que primará su condición de víctimas. -¿Hay más agresores entre los inmigrantes o entre los españoles? -No está clara la nacionalidad del agresor en las estadísticas que se elaboran hasta ahora. Pero las mujeres inmigrantes sufren violencia tanto por parte de hombres extranjeros como de españoles. En el caso de las mujeres que están casadas con españoles, la situación tampoco es fácil. Mientras están casadas tienen el estatus de ciudadanía europea, que pierden cuando se rompe la relación. Lo que está claro, a tenor de las cifras que ofrece el informe de Amnistía Internacional y el Instituto de la Mujer, es que la mujer inmigrante es más vulnerable ante la violencia de género y que la sufre en mayor grado. De 61 víctimas mortales de la violencia machista en el 2007 hay 22 que son inmigrantes, lo que supone que las tasas de violencia machista por millón de habitantes son de 1,89 para las españolas y de 11,47 para las inmigrantes. Las mujeres inmigrantes tienen difícil el acceso a unas posibilidades reales de tutela. ­-¿Qué habría que hacer para mejorar esta situación de desprotección? -Hay determinados grupos como las mujeres y los menores que están sometidos a una doble legislación en caso de tratarse de inmigrantes. La cuestión es que no se les debería aplicar únicamente la Ley de Extranjería y debería primar la ley específica que los protege. Es decir, las mujeres inmigrantes que sufren violencia deben ser consideradas antes como víctimas que como extranjeras. Tiene que primar la ley específica sobre su condición de inmigrantes. El nacimiento y la situación administrativa no deberían tenerse en cuenta. -¿Cuál es el problema para aplicar este criterio? -El temor a las denuncias falsas. A que muchas mujeres quisieran regularizar su situación mediante una denuncia que no siempre fuera cierta. Sin embargo, es estremecedor conocer casos como el que han expuesto en estas jornadas las compañeras de Melilla, que, ante la falta de medios, han vivido la muerte de una mujer inmigrante que les había pedido ayuda para alejarse de su marido. En el caso al que hace referencia Aurelia Álvarez, no llegó a tiempo una plaza en una casa de acogida fuera de Melilla. El asesino logró dar con la mujer y matarla a los pocos días.

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