| Entrevista | Jaume Funes |
«No hay que caer en la crispación»
Funes propone fórmulas creativas para educar al adolescente, sin ver la parte negativa y colocarse siempre a su lado, buscando el apoyo de otras personas que puedan ser útiles en su vida

El psicólogo Jaume Funes ofrece hoy una charla en el Ayuntamiento
Los padres podrán asistir hoy a la conferencia que imparte el psicólogo y educador Jaume Funes en el salón de actos del Ayuntamiento a las 19.00 horas. La charla se enmarca dentro de los actos programados por la obra social de La Caixa para la prevención del consumo de drogas entre los adolescentes. Funes hablará sobre «Cómo seguir educando hoy a los adolescentes, cuando todo parecen riesgos». Este especialista sostiene que pese a que la adolescencia es una edad de riesgo, los padres pueden ayudar a sus hijos a que sean personas sensatas con una apoyo eficaz basado en la reflexión y el diálogo, «hay que comenzar a ocuparse de los hijos desde pequeños, observando y escuchando, porque lo más importante no es el problema de la droga, hay otras cosas más en la educación», asegura este especialista, «hay que saber ocuparse del conjunto de la vida de nuestros hijos». El papel de los padres no es sólo centrarse en que los adolescentes no consuman droga, «sino que la educación tiene que estar enfocada para que sean personas autónomas, con instrumentos suficientes para que sepan resolver los conflictos, y para eso necesitan información y experiencias, incluso que se equivoquen», asegura Funes, que sostiene que los padres se asustan «antes de tiempo». «Educar»-dice-» es ser creativos, intercambiar ideas, hay otras personas que pueden ser útiles en su vida. Los padres tienen que buscar fórmulas para estar al lado de ellos sin caer en la crispación». Este psicólogo hará ver hoy a los padres que los adolescentes tienen mucha más información y relaciones que ellos, «los mayores no sabemos más» por el hecho de serlo, «pretendemos ser lo más importante de sus vidas», y eso no siempre es así, «tenemos que aceptar que nos tienen como pared de frontón y que se equivocan», porque los adolecentes «no tienen un problema de autoridad, tienen un problema de independencia».