miércoles. 08.02.2023
Samuel Rubio reflexionaba ayer en el despacho de su casa en León sobre el galardón obtenido
No conoció la noticia de su nombramiento de Leonés del Año hasta bien entrada la noche del sábado, cuando unos amigos íntimos fueron a su casa para darle la buena nueva. Desde entonces sus teléfonos no han parado de sonar y las felicitaciones de llegarle. Samuel Rubio Álvarez  recibió el sábado  una de las noticias más emotivas de su vida «porque siempre es muy agradable que se acuerden de uno, de que existe» dijo a este periódico este  omañés  universal, organista y maestro de Capilla de la Catedral de León, director del Festival Internacional de Órgano y hombre de amplia y sólida cultura musical. «Todo en la vida tiene sus compensaciones, señala Samuel, pues acababa de regresar del entierro de un tío carnal en Fasgar, donde no hay cobertura para los móviles y mi teléfono permaneció mudo hasta León. Luego se me olvidó conectarlo y eran casi la una de la madrugada cuando comprobé que echaba humo de la cantidad de llamadas que tenía. Casi en el mismo momento en que iba abrirlo llamaron a la puerta y unos amigos me dieron la noticia». -No sé si sabrá que la decisión se tomó de forma muy rápida más que en otras ediciones, destacando por encima de los otros veinte candidatos de manera casi unánime. ­-No lo sabía y me llena de orgullo el que te reconozcan que todavía sirves para algo  y que está haciendo algo positivo dentro de la sociedad. Siempre es difícil expresar las emociones y en este caso más porque chocan un poco con las otras tristes que acababa de pasar. Pero qué duda cabe que este es un momento muy importante para mí y me llena de emoción y agradecimiento hacia las personas que me han elegido. -Cristóbal Halffter, Amancio Prada, Odón Alonso, Ángel Barja, y ahora usted forman la ya significativa lista de músicos que gozan de esta distinción. ¿Quiere decir esto que la música ha dejado de ser un poco la cenicienta de las artes en León? -Todavía se necesitan muchas iniciativas y apoyos para la música, pero por qué negarlo, la música goza en León de buena salud y eso lo podemos ver cada temporada del Festival de Órgano en la que miles de leoneses acuden a la Catedral para seguir los conciertos lo mismo que en el Auditorio y en todas las manifestaciones musicales que se celebran el León. Lo cierto es que la presencia musical dentro de este galardón de Leonés del Año está muy bien representada, lo que por otro lado quiere decir que cuando uno se sienta a reflexionar se da cuenta de que sin duda la importancia y transcendencia de la música en León es de primer orden. Un nuevo órgano -Sin embargo todavía existe un lunar negro entre esta bonanza que vive la música y es el órgano por el que usted ha luchado y sigue luchando tanto. ¿Servirá este título para ejercer algún tipo de presión hacia las instituciones para que al fin se coloque ese instrumento?   -Hombre eso sería muy triste. Pienso que no es necesario ni que te nombren nada ni que te den títulos. Ellos conocen perfectamente las carencias del actual órgano catedralicio y la imperiosa necesidad de que un nuevo instrumento esté en la Catedral, por lo que no debería ser necesario el tener que llevar este ni otro título para reivindicarlo. No obstante si este título puede servir para ello pues bienvenido sea. -Esta distinción coincide precisamente con la celebración de los veinte años del Festival de Órgano que usted cofundó ¿sigue gozando el Festival de buena salud en todos los sentidos? -El Festival en si goza de una excelente salud y a las pruebas me remito, lo que ya no goza de tan buena salud es la aportación económica que cada año se destina a él. La penuria económica es cada vez mayor y seguimos sin poder tapar los agujeros de la pasada edición. Eso creo que es lo más triste porque un Festival consolidado con prestigio internacional y con tantos aficionados apoyándolo no cabe duda de que merece algo más de consideración económica por parte de las instituciones y no tener que estar mendigando los dineros cada temporada. -Hace unos días el concejal de Cultura dijo que tanto el Festival de Órgano como el de Música Española se integrarán a partir de ahora dentro de la programación del Auditorio ¿Qué puede decir al respecto? -Lo he dicho varias veces y vuelvo a repetirlo ahora porque no sé si las cosas que se dicen a veces sientan mal, pero si el Auditorio existe es porque se ha sembrado antes y las cosas van viniendo rodadas. Entonces ¿para qué tenemos un Auditorio?, para hacer cosas en él y sobre todo para escuchar música. Lo único es que conociéndose como se conocen las fechas en las que se celebra el Festival de Órgano corresponde al gerente del Auditorio el decirnos, envíennos conciertos para acá  y nosotros encantados. Por qué no nos vamos a integrar si es lo que ya venimos haciendo desde que se inauguró el Auditorio llevando algunos conciertos para allí. Lo único es que como la sede natural sigue siendo la Catedral de León y el órgano únicamente se encuentra en el templo, pues muchos de estos conciertos tendrán que celebrarse en la Seo y no en el Auditorio que carece del instrumento tubular. Catalogación del archivo -Otra de las muchas tareas en las que Samuel Rubio se encuentra sumergido desde hace unos años es en la catalogación del archivo musical de la Catedral de León. ¿Para cuándo estará lista esta catalogación y quién lo publicará? -Puedo anunciar ya que dentro de dos meses estará concluido porque estoy viendo ya la luz al final del túnel. De un túnel muy largo que me ha llevado varios años el recorrerlo pero que al fin esta ya en su tramo final. Una vez finalizado será Caja España quien haga la edición. -La trayectoria vital de este sacerdote omañés está sembrada de anécdotas y vicisitudes algunas de las cuales para poner los pelos de punta al más pintado, no en vano entre sus amistades más allegadas le conocen como «el hombre de las tres vidas» ¿A qué se debe este calificativo tan curioso? -Esta mañana salí como un niño pequeño a leer la prensa para ver cuantas «mentiras» decían de mi y me encontré con que una cosa que sólo conocían algunos amigos ya era de dominio público por lo que pensé: «Estos chicos de la prensa qué hábiles son que se enteran casi antes que nadie de la vida y milagros de uno». Fueron unas experiencias que viví en Roma cuando era estudiante y salí de milagro de ellas. Una de ellas ocurrió cuando quedé aplastado entre dos autobuses y me partí la pelvis por siete partes. Lo que no ha sido impedimento para que continúe trepando por las montañas de mi pueblo como antes y se la «echo» a cualquiera. La otra experiencia fue cuando me estaba bañando con un amigo que hoy es nuncio en Libia y Malta,  me hundí hasta el fondo de donde me sacaron casi asfixiado. Lo cierto es que estos dos accidentes me hicieron reflexionar profundamente sobre los designios del Señor.

«La música necesita muchos apoyos»
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