lunes. 03.10.2022
JESÚS F. SALVADORES
JESÚS F. SALVADORES

¿Qué tal lleváis los armarios? Pues que sepáis que yo ya he empezado a desordenarlos. Pero así, sin rabia ni nada. Todo muy metódico. Como hice cuando los coloqué al principio del confinamiento, solo que ahora a la inversa.

Ante todo, mucha calma. Cojo una cosa, la arrebujo así, con mucho cuidado, la pongo en el fondo del armario bien atrás para no encontrarla en los próximos dos siglos, luego cojo otra cosa y me digo, esto voy a guardarlo bien para que no se me despiste, que es la mejor manera de no volver a verlo en la vida, bueno sí, cuando ya no te interesa, y me lo llevo al sitio más peregrino que se me ocurra porque allí, seguro, seguro, no se me pierde y luego me pasa como con las llaves de los portaesquís, que me dijo Ramón en Eslauto que había que guardarlas bien porque si no, no había remedio y no se podían quitar nunca más y bueno, pues me pasé cuatro veranos bajando a la playa con ellos puestos, pero las llaves estar, estaban bien guardadas.

Hasta estoy descolocando los armarios por colores, como hice cuando los ordené. No os digo más. Ah, y también estoy mezclando la ropa de verano con la de invierno. Cuanto más mejor y cuanto peor mejor… espera que me lío como Rajoy, que digo yo, estará encantado de haberse quitado de encima este lío. Con los zapatos, lo mismo. Los mezclo en las cajas, que ya digo, hija, que manía le has cogido a que estén en pareja. Sin piedad, las botas con las sandalias y las deportivas con las chancletas de ir al río que no sé para qué si luego siempre te metes descalza porque un centímetro que tengan de suela y ya no te cubre ni por la rodilla. Es por lo del cambio climático, ¿os acordáis?, bueno, pues sigue ahí.

Lo peor es lo del polvo. Que no le ha dado tiempo. Fue entrar el virus y saltar por la ventana, como eso del amor y el dinero. Como yo, que hasta me lo planteo. Saltar por la ventana.

Cuando empecé con lo de la limpieza del confinamiento, que no es ni de lejos una limpieza general de esa que te prometes hacer en primavera y en otoño y luego ya lo dejas para el próximo año, porque que si la alergia, que si llegó el invierno sin darte cuenta y bueno, que nunca encuentras el momento, cuando empecé con esto, digo, no sabía hasta dónde iba a llegar. Como el Gobierno.

Cuando termine con los armarios, empiezo con la cocina. Y luego los cuartos de baño y así toda la casa. Hasta voy a amontonar toda la ropa encima de una silla a esperar a ver cuánto tarda ella sola en lavarse, plancharse y colocarse otra vez en el armario, como creen en casa. Que no es que yo quiera todo esto, es que escuché al presidente no sé qué del 26 de mayo y me dije, ah pues tengo tiempo. Y ganas. Ganas de que se acabe todo esto, que tampoco sé muy bien para qué porque de verdad que como todo siga como antes pues para eso ya… Y ganas de que acaben con el virus este, que estamos de él… pues eso, que lo dice rebién la niña del vídeo.

Hay que proponérselo a la ONU, que declare el Día Internacional de los Armarios. Nos han hecho tanta compañía en nuestro confinamiento... Os dejo. Que empieza otro día de la marmota. Todos en la madriguera. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

A los armarios
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