miércoles. 29.06.2022

Los centros educativos están un poco más revolucionados este final de curso. A las cuestiones habituales, se suma la llegada de la Lomloe, la nueva ley educativa, que comenzará a implantarse el próximo curso en los cursos impares de Primaria, Secundaria y Bachillerato. En la última comisión de seguimiento de Educación, en la que representantes de la consejería se reúnen con los sindicatos, se concretó que Castilla y León no tendría los currículos adaptados de la nueva norma hasta el verano. Una situación que preocupa y alerta a los centros porque las editoriales no tendrán tiempo para elaborar los nuevos libros además de que «perjudica tanto a los alumnos, como la organización de colegios e institutos y también a la elaboración de los cupos de profesores que tendrán que impartir las materias», como concreta Almudena Fernández, de Stele.

«Han avisado de que saldrá una instrucción de cara a las asignaturas optativas, pero el currículo han dicho que no estará hasta bien entrado el verano», concreta la representante de los docentes, para incidir en que esta situación afecta principalmente a los estudiantes de primero de Bachillerato, que tienen que tomar una decisión crucial a la hora de elegir una modalidad ya de cara a la posterior elección de una carrera universitaria.

Desde Stele recomiendan a los centros que, de momento, no cambien ningún libro de texto de cara al próximo curso, a pesar de que la Junta de Castilla y León ya les ha informado que forma excepcional este curso tendrán de plazo hasta el 8 de junio de 2022 para informar en el tablón de anuncios del centro y, en su caso, en su página web, de los libros que tendrán que adquirir los estudiantes para el próximo curso y que comiencen con la Lomloe. «Ha salido la convocatoria, pero cómo lo van a hacer los centros si no se sabe nada», lamenta Almudena Fernández, quien añade: «Cómo se van a hacer los libros en las editoriales, cómo se organizará a los alumnos y a los profesores, cómo se actuará en los centros... todo este retraso tiene muchas consecuencias en la comunidad educativa».

El Gobierno ya ha ido desgranando los currículos educativos de las diferentes etapas desde principios de año y el paso siguiente lo tienen que dar las autonomías, que tienen capacidad para adaptar el 40% del currículo, en el caso de Castilla y León, ya que el Estado fija el 60% en las comunidades sin lengua cooficial y el 55% en aquellas que sí la tienen. Es en ese margen del 40% desde el que la Consejería de Educación ya ha anunciado que en Castilla y León se seguirá apostando por un modelo de calidad, donde los alumnos vean recompensado su esfuerzo; y en esa línea en Educación Secundaria Obligatoria se mantendrá el estudio de la asignatura de Geografía e Historia con carácter cronológico.

Lucas incidió en su última comparecencia ante las Cortes, en relación a la nueva ley educativa, que no quiere un modelo «basado en la mediocridad o empobrecimiento de los contenidos» en la Comunidad, y ha anticipado que «no acudirá al aprobado general ni a bajar el nivel de exigencia».

Los docentes apuran a la Junta para elegir los libros del próximo curso