sábado 21/5/22
                      Illan Marcilla, Izan Rodríguez, Pedro de Dueñas,  Iker Mezquita y Arturo Quintana, impulsores de la asociación de cohetería. MARCIANO PÉREZ
Illan Marcilla, Izan Rodríguez, Pedro de Dueñas, Iker Mezquita y Arturo Quintana, impulsores de la asociación de cohetería. MARCIANO PÉREZ

Sueñan con llegar lejos. Tan lejos que en sus mentes ya tejen los entresijos de un cohete con el que quieren pulverizar el récord actual. Aún son universitarios, pero quieren empezar a aplicar en sus propios diseños lo que aprenden en el aula y tienen previsto ya un primer lanzamiento de un cohete diseñado por ellos mismos para después del verano. Hace dos meses que un grupo de cinco jóvenes de diferentes ingenierías que conviven en la misma residencia universitaria decidió formar una la asociación de cohetería de la Universidad de León. Ahora ya son más de 40 los que se han sumado a este proyecto, como explica su presidente, Pedro de Dueñas, quien incide en el carácter multidisciplinar de todos los integrantes para conseguir un proyecto global.

El grupo de cohetería se suma a otras iniciativas que ya desarrollan los universitarios leoneses como el grupo de drones o el encargado de diseñar un vehículo para competir en la fórmula Student

cohete1
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«Ya tenemos un modelo, aunque con muchos errores, por eso ahora estamos rediseñándolo porque nuestro objetivo es batir el récord actual», explica De Dueñas en relación a los 7,5 kilómetros de altura alcanzados por un prototipo diseñado por un grupo de madrileños y que ellos esperan superar en los próximos dos años. De momento, están inmersos en sus exámenes, pero tienen previsto realizar las primeras pruebas después del verano tras desarrollar ellos mismos todas las partes del cohete que podrán a prueba.

cohete 2
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Ya han entablado conversaciones, de momento aún no oficiales, con las dos bases militares de León para que les dejen un espacio para realizar las pruebas de su cohete, que contará, de momento, con un motor propulsado por combustible sólido, que cuenta con una base de azúcar, en relación a que el 35% de sus componentes es dextrosa, lo que, además, emitirá un olor dulzón en el momento del despegue. Más adelante, no descartan otros combustibles líquidos como el etanol, el metanol o la gasolina convencional. De momento, la dextrosa, a la que añadirán nitrato potásico les obligará a un diseño más pesado para aguantar la explosión energética que en 1,5 segundos podría lanzar el cohete a tres kilómetros de altura. «El modelo tiene que ser resistente y robusto», añade el joven ingeniero.

Un futuro en el aire

Buscan apoyo empresarial y ya cuentan con el respaldo de los docentes de la escuela de Ingenierías

Los jóvenes cuentan con el apoyo de los docentes de la Escuela de Ingenierías y de la propia Universidad, ya que pueden emplear además de las instalaciones del MIC su equipamiento, como las máquinas de fabricación aditiva con las que imprimirán sus componentes o la carcasa del cohete, que será el último paso antes del lanzamiento. También buscan apoyo empresarial para que el proyecto coja más fuerza. De momento, han realizado todos los trámites y cumplimentado todos los requisitos que exige la legislación y la seguridad. «Compramos elementos que pueden explotar, artefactos, por lo que tenemos que estar perfectamente identificados para que no se confunda con terrorismo», alerta De Dueñas, quien añade que cuando lancen su cohete también tendrán que avisar a Defensa, para que no los confundan con un proyectil. «Buscamos que sea algo ya avanzado», incide Pedro de Dueñas, para explicar que el objetivo es que cuando alcance su velocidad tope se abra y sea capaz de volver a la tierra con un paracaídas. Conseguir que aterrice es un paso a medio plazo.

El dulce cohete leonés para batir récords