viernes. 01.07.2022

«A los seis años ya subía al puerto con las ovejas»

Leandro Flórez Láiz, reconocido con el premio Ganadero Emprendedor de la Fundación Vista Linda
Leandro con su rebaño en Villargusán. R. PASCUAL

«A los seis años ya subía al puerto con las ovejas. Iba con mi padre. Le hacía compañía y algún oficio, como ordeñar las cabras, dar de comer a los perros o poner a mamar a alguna cordera», afirma Leandro Flórez Laíz. El domingo recibe en la Fiesta del Pastor de Los Barrios de Luna el premio Ganadero Emprendedor de la Fundación Vista Linda, de Australia y Nueva Zelanda, en su séptima edición.


Como hijo de trashumante, le tocó nacer en Alcoba de la Ribera, «Mi padre era de Curueña de Omaña y mi madre de San Miguel de Escalada», apunta. De motril pasó a desempeñar el oficio desde los 14 años, primero con su padre y luego con sus hermanos. A los 21 años se casó con María Felisa Gutiérrez, de Robledo de Caldas y ligada a una saga ganadera de gran tradición, quien es su aliada y ayudante en el oficio. Tienen dos hijos y tres nietos.

 

Enamorado del pastoreo y del merino, está al frente de un rebaño de 1.400 ovejas. «Los días pasan rápido en los puertos», asegura. Y si el sol aprieta, «Lorenzo (el sol) es mi mejor pastor», añade. Más tedioso y doloroso se le hacen los largos papeleos, el desconocimeinto y la falta de apoyo institucional al oficio. Es uno de los ganaderos leoneses que aún practica la trasterminancia entre los puertos y las riberas y páramos. Pasa desde el otoño a la primavera entre Barrientos de la Vega, San Félix de la Vega y Castrillo de los Polvazares y en verano sube el puerto de Las Argajadas deVillargusán, en San Emiliano. Conoce bien otros puertos empezando por el Aquillín de Salce, de cuando era niño. Y también ha pastoreado el rebaño en los puertos de La Cueta, en Cabrillanes, y Saliencia en el concejo asturiano de Somiedo.

 

Leandro asegura que teme más a los «lobos humanos» que al lobo ibérico que tanta polémica desata. «Lo vi de pequeño a 300 metros sobre una peña y una vez en Saliencia me cogió una cordera por la pata de atrás pero los mastines cumplieron su misión y no volvió más», explica. En cambio, en la nave, cuando no ha tenido perros, «he sufrido robos». También lamenta la falta de respeto que observa en algunos turistas que «pasan por el medio del ganado» sin consideración. Seis mastines y cuatro de aqueda son sus fieles guardianes y guías del ganado.

 

La Fundación Vista Linda destaca la «determinación e ilusión» de Leandro Flórez Laíz por el oficio, entre otras razones, para hacerle merecedor del diploma y la vidriera artística de Alejandro Cartujo. Su presidenta, Jayne Mckelvie, y Antonio Regueiro, ambos pastores mayores, son los artífices de que «los ganaderos de merinas de Australia y Nueva Zelanda, sitúen cada vez mejor en el mapa dónde están León y sus montañas, antaño la cuna de los mejores rebaños de merinas», apunta Manuel Rodríguez Pascual. Esta conexión con las Antípodas se espera redunde en una mejora de la calidad de los vellones en España pues «la lana de merino cuenta con una elevada demanda y precio en los mercados internacionales».

«A los seis años ya subía al puerto con las ovejas»