lunes 23/5/22

Es una enfermedad crónica, de desarrollo lento, que padecen los animales, tanto domésticos -vacas y cabras, principalmente- como silvestres y las personas. Las principales vías de contagio son a través del aire por inhalación o por consumo de leche no pasteurizada. En Castilla y León, todas las explotaciones bovinas deben revisarse al menos una vez al año. El procedimiento es el siguiente: 

  1. La Unidad Veterinaria comunica al ganadero la fecha y la hora de la actuación. 
  2. Se comprueba la identificación del animal, se rasura, se mide el grosor de la piel y se inyecta la tuberculina
  3. Tres días después se mide el grosor de la piel con un cutímetro y se observa si hay lesiones en el punto de inyección. Si el resultado es positivo, el veterinario marca los animales con una “T” en la oreja y les aplica un bolo ruminal. Mediante un acta de marcado se notifica al ganadero las reses positivas.
  4. Los animales marcados deberán ser sacrificados en un máximo de 15 días. Por cada animal sacrificado, el ganadero recibe una indemnización. La cuantía es idéntica en todo el territorio nacional y se regula mediante Real Decreto del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
  5. Todas las explotaciones bovinas de Castilla y León deben revisarse al menos una vez al año.

¿Y qué ocurre con los animales sacrificados?

Los animales marcados como positivos se envían al matadero. Una vez allí se realiza una inspección post-mortem y se toman muestras de varios órganos diana. Las muestras se procesan en el Laboratorio Regional de Sanidad Animal de León, donde se utiliza un medio de cultivo apropiado para el crecimiento de la bacteria responsable de la tuberculosis. El crecimiento de la bacteria en medio de cultivo es muy lento y por tanto los resultados de esta prueba pueden tardar hasta tres meses. Si no se logra el crecimiento bacteriano, la explotación ganadera continúa con las pruebas rutinarias (PIEL) de diagnóstico. Si crece la bacteria causal, la explotación se somete también a la técnica del gamma interferon, con el fin de detectar el mayor número de animales positivos. Todas las técnicas y reactivos utilizados para el diagnóstico de la tuberculosis bovina han sido validados por el Laboratorio Central de Sanidad Animal de Santa Fe (Granada) dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
 

¿Qué es la tuberculosis bovina?
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