miércoles 18/5/22
                      Los científicos del grupo de investigación José Luis Acebes, Alba Manga, Carlos Frey y Antonio Encina. DL
Los científicos del grupo de investigación José Luis Acebes, Alba Manga, Carlos Frey y Antonio Encina. DL

Científicos del Grupo de Investigación Fisiología y Biotecnología de las Plantas (FisioVeGen) de la Universidad de León (ULe) han cuantificado por primera vez el comportamiento celular de determinados polisacáridos y su relevancia en el proceso de adhesión y formación de la planta de tomate injertada.

Los resultados, que acaban de ser publicados en la revista científica ‘Carbohydrate Polymers’, abren las puertas para conseguir tratamientos que mejoren la eficacia de los injertos, según informó ayer la institución académica en nota de prensa.

El estudio de la ULE se inició en 2019, con el trabajo de fin de máster de Carlos Frey, doctorando del Área de Fisiología Vegetal, y ha concluido recientemente con la publicación en la revista ‘Carbohydrate Polymers’ del artículo ‘El andamiaje del injerto: Cambios cuantitativos en polisacáridos matriciales de la pared celular a lo largo de la formación del injerto de tomate.

El estudio de las paredes celulares y su papel en los injertos de plantas es el objetivo del proyecto de tesis doctoral de Frey, que dirigen los profesores José Luis Acebes y Antonio Encina.

«La pared celular es la envuelta externa de las células de las plantas y que juega un papel fundamental en todos los procesos de reconocimiento, adhesión celular y organización tisular en plantas», explica Frey. Para ello, se realizó un análisis exhaustivo de los discos de tallo de 2 mm de las zonas superior (púa) e inferior (portainjerto) en más de cien plantas injertadas. Una recolección que hicieron en varios momentos tras el injerto y que permitió comprobar cómo actuaban los componentes de las paredes celulares.

«En general se observó que ciertos polisacáridos variaban claramente durante el proceso, como las pectinas, implicadas en la adhesión entre células vecinas, que aumentaron mucho, lo que parece indicar que son realmente importantes en el establecimiento del injerto; y otros polisacáridos como las hemicelulosas, que se incrementaron en los primeros días, pero luego volvieron a niveles normales, es decir, tienen un papel importante al inicio de la unión», describe este joven investigador.

Esta publicación es la tercera que respalda la línea sobre injertos impulsada desde FisioVeGen. Las dos primeras se centraron en el estudio de los tejidos y células mediante la microscopía, mientras que este último trabajo «ha bajado a nivel molecular buscando esos cambios en las paredes celulares que han pasado desapercibidos hasta ahora y nunca habían sido cuantificados».

El conocimiento adquirido podría suponer un punto de partida para entender por qué algunos injertos fracasan, sobre todo cuando ni siquiera se unen ambas partes. Además, sienta las bases de futuros tratamientos eficaces para mejorar el prendimiento de los injertos favoreciendo la adhesión de los tejidos que participan en el proceso.

«En algunos cultivos un leve incremento en el porcentaje del éxito del injertado podría significar un aumento sustancial en la productividad», ha matizado Frey, quien firma el artículo científico junto a Antonio Encina (coordinador del grupo de investigación), Alba Manga y José Luis Acebes.

La ULE avanza en los estudios sobre los injertos del tomate
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