jueves 21.11.2019
Dislexia

Más de 25.000 leoneses revuelven las letras

No es una enfermedad pero dura toda la vida. El 10% de la población tiene alterada la capacidad de decodificación rápida y la comprensión de las palabras escritas. El diagnóstico y el tratamiento precoz evitan el fracaso escolar
La logopeda âula F. Marco, ayer en su consulta. enseña a una niña técnicas para superar la dislexia. DL
La logopeda âula F. Marco, ayer en su consulta. enseña a una niña técnicas para superar la dislexia. DL

Más de 25.000 leoneses descolocan las palabras al leer y escribir. No es una enfermedad aunque si no se detecta a tiempo causa fracaso escolar y moobing. La Asociación de Dislexia en Castilla y León con sede en la Universidad de León y formada por tres profesionales de sociología, psicopedagogía y logopedia, atienden cada año a una treintena de familias que recurren a las especialistas para recibir orientación, asesoramiento y pautas para eliminar las barreras en el aprendizaje.

 

Las personas disléxicas leen lento —aunque el grado de comprensión de los textos es normalizado— y escriben con faltas de ortografía. No distinguen ‘haber’ de ‘a ver’ «porque el procesamiento que hacen de las palabras en su cerebro es fonético. Escuchan y reproducen, pero no automatizan la compresión con el grafema», explica Ana Isabel Blanco García, de la asociación de León y vicepresidenta de la Asociación Nacional de Dislexia.

 

Investigadores de la Escuela de Telecomunicaciones de la Universidad de Málaga trabajan para construir modelos de dislexia que les permita construir un modelo de diagnóstico precoz y pasar de los 7 a los 4 años y avanzar en el conocimiento biológico de este trastorno de la lectura.

 

«El cerebro lee a través de dos rutas, una léxica y otra fonética. En los casos de dislexia pueden verse afectadas una o ambas. A través de la ruta léxica leemos de manera global palabras más familiares, mientras que por la ruta fonológica leemos silabeando palabras nuevas». En la intervención terapéutica, la logopeda Paula F. Marco enseña a los menores con dislexia métodos de integración visual para que comprendan e interpreten las palabras escritas. «Lo que hacemos es entrenar la oculomotricidad y la discriminación visual», explica la logopeda.

 

El sistema sensorial auditivo es relevante para el desarrollo de la conciencia fonológica, «que es la capacidad de segmentar los sonidos del lenguaje y formar nuevas palabras». Para avanzar y mejorar, porque la dislexia no desaparecerá nunca, la logopeda trabaja con distintas actividades como hacer rimas, contar sílabas, contar fonemas, identificar sonidos dentro de una palabra, asociar sonidos iguales en distintas palabras, invertir sílabas, invertir palabras, representar fonemas con letras, omitir o añadir sílabas a una palabra... «en definitiva, actividades encaminadas a un buen manejo de los fonemas que componen una palabra».

 

En la fotografía que acompaña este reportaje una niña con dislexia se coloca unos auriculares para recibir neuroestimulación auditiva «una herramienta muy valiosa para acelerar los procesos de adquisición de la lectura. Permite percibir los sonidos con mayor precisión y aumentar la velocidad en la secuenciación y transmisión de la información verbal», aclara Paula F. Marco. Es lo que se conoce como método Bérard. «Es conveniente entrenar las dos rutas lectoras con un abordaje global de palabras aisladas y la lectura de sílabas por separado. Gracias a la plasticidad del cerebro es posible alcanzar muy buenos resultados en el tratamiento».

 

La lateralidad hemisférica, visual y auditiva «son esenciales para que la información se comprenda y se interprete de manera más veloz y el resultado en la lectura sea de mayor calidad», explica la logopeda.

Más de 25.000 leoneses revuelven las letras