jueves 24/9/20
Superación

Referente para todas las generaciones

José Torres, un abuelo gitano de 47 años, se gradúa en Educación Primaria en la Universidad de León. Este leonés y también pastor de la Iglesia Evangélica cuenta que su sueño es poder dedicarse a la enseñanza de religión evangélica en los colegios y ayudar a su comunidad.
José Torres, abuelo gitano, posa orgulloso con su orla en la Facultad de Educación de la Universidad de León. JESÚS F. SALVADORES
José Torres, abuelo gitano, posa orgulloso con su orla en la Facultad de Educación de la Universidad de León. JESÚS F. SALVADORES

José Torres, un abuelo gitano y pastor de la Iglesia Evangélica, consigue el título del grado en Educación Primaria a los 47 años en la Universidad de León.

Torres explica que «siempre ha estado estudiando, pero tuvo que dejar la escuela en 4 años de EGB» Posteriormente, obtuvo el Graduado Escolar a los 20 años y la ESO una década después.

«A los 40 años entré en el curso de acceso a la Universidad para mayores de 25. Me propusieron estudiar una carrera y lo intenté junto a otros abuelos gitanos. Después de un año de trabajo y estudio, probé suerte y conseguí entrar», señala José Torres.

José Torres
«Tengo mucho cariño a muchos profesores, pero en especial a Francisco Flecha»

Cuenta que en el primer curso solo se matriculó de la mitad de las asignaturas porque tenía muchas dudas y no creía que lo fuera a sacar.

«En mi primer año pensé que esto no iba a ser para mí, ni iba a ser capaz de sacarlo. Yo me imaginaba que iba a ser una experiencia más en mi vida, pero no lograría terminar. Entre otras cosas porque todos los chavales que van a la Universidad suelen venir de Bachiller y la Ebau, por lo que ellos están más preparados que yo, ya que dejé el colegio en 4º EGB. Yo me preparé así de esa manera, pero la gran sorpresa fue que el primer año no solo lo aprobé todo, sino que saqué buenas notas. Y los profesores me dijeron que tenía actitudes y que las ganas las ponía. A partir de ahí, el siguiente año me cogí la otra mitad», recuerda.

UNA GRAN EXPERIENCIA

Este leonés cuenta que fue sacándose una por año y que aunque fue duro, la experiencia fue muy enriquecedora.

«Hubo muchas asignaturas que me gustaron. El inglés me quedó colgado al principio, pero luego lo saqué. Si tuviera que elegir la asignatura que más me gustará esa es matemáticas, pero también disfruté mucho con la historia, lengua y experimentales».

José, junto a su hija Cindy y sus nietos Toño y Daniela. JESÚS F. SALVADORESJosé, junto a su hija Cindy y sus nietos Toño y Daniela. JESÚS F. SALVADORES

En cuanto al profesorado, Torres guarda buenos recuerdos de casi todos los profesores, aunque señala que un docente que le marcó especialmente fue Francisco Flecha. «Tengo mucho cariño a muchos profesores, pero en especial a Francisco Flecha, de educación en valores. Recuerdo que después de sacar la asignatura, le pedí permiso para ir a sus clases como oyente y asistía solo por el hecho de disfrutar de la asignatura», cuenta.

Por otro lado, su estancia en la Universidad no siempre fue fácil. Si bien las asignaturas las disfrutaba mucho, la brecha de edad era bastante notoria. «La diferencia de edad era bastante grande porque mis compañeros de universidad eran jóvenes. La brecha no era por ser gitano, sino por la diferencia de edad. Yo tenía casi los mismos años que los profesores. De hecho, si hacíamos un viaje estaban los autobuses para los profesores y los autocares para alumnos. En estos casos, yo solía ir junto a los profesores y comía con ellos también. No obstante, todos han contado conmigo, me han ayudado muchísimo y he hecho muy buenos amigos», relata. «Además, en esta experiencia pude descubrir una realidad que no conocía porque en mi mundo — mi mundo de gitano— no había salido de las cuatro paredes. Jamás me había relacionado de esta forma y tengo unas experiencias brutales que me han hecho madurar, incluso como persona. Tanto personal como académicamente han sido seis años muy duros y muy bonitos», prosigue.

PRÓXIMOS PROYECTOS

Después de terminar el Grado de Magisterio — como se le conoce popularmente—, José Torres tiene ya muy claro cuáles son sus próximos proyectos. Su objetivo es poder dedicarse a la enseñanza de religión evangélica en los colegios.

«Ahora que he terminado el grado de Educación Primaria, me gustaría ser profesor de religión evangélica porque yo soy pastor evangélico Me siento identificado con ellos. Por ello, el próximo año comenzaré mi curso de postgrado en Madrid a semidistancia — solo tengo que ir algunos días a hacer exámenes— y así poder enseñar. Ese es mi próximo reto, dar clases en colegios», detalla.

Experiencia vital
«Pude descubrir una realidad que no conocía porque no había salido de las cuatro paredes»

Este leonés y abuelo ejerce como pastor concretamente en una barriada de la Virgen del Camino, donde realizan proyectos de apoyo escolar a niños y niñas gitanas. Además, las diferentes adversidades no le han podido permitir hacer lo que le gusta, por lo que ahora dice que se esforzará y trabajará para «poder dedicarse a su pasión».

Torres añade que le gustaría poder inspirar a más generaciones. «Espero poder ayudar y colaborar en mi comunidad. Ya sea bien como voluntario — que ya lo soy en un programa de apoyo educativo a la infancia— o como colaborador para poder influenciar y decirles que es posible. Mi hijo está haciendo un grado superior y se que lo puede conseguir. Si te lo propones, con esfuerzo se puede conseguir. Si yo lo he logrado con 47 años, la vida ya hecha y siendo abuelo, cualquier persona con empeño puede», concluye orgulloso dellogro conseguido.

nietos

Sus nietos señalan la foto de su abuelo en la orla. JESÚS F. SALVADORES

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