lunes 01.06.2020
TRIBUNA

Los anglicismos nos marginan

Los anglicismos  nos marginan

Los galicismos, anglicismos y todos los demás extranjerismos, no nos causan alergias. Eso es lo que debemos tener en cuenta a estas alturas del presente y pasados siglos. Es más, no hacen que disminuya el producto interior bruto, ni aumentan la contaminación, de por sí ya atiborrada. En definitiva no matan a nadie, de momento y en definitiva, pero es bien cierto, que nos dejan o nos sentimos apartados de nuestra comedida gran historia española de decir siglos XV y XVII y poco más.

Nos han comido, en un sentido urbano y popular, la merienda, en ser y no querer reconocer/guardar todo lo que hemos tenido. No importa y así lo pienso, pero al no constituir en sí mismos un mal para el idioma, resulta que constituyen un idioma distinto y asumido en estos tiempos por todos, externos e internos con su antigüedad aprendida.. Pongo como ejemplo el fútbol, instalado como o con naturalidad, mediante su anglicismo, con menos tiempo que por lo que a aquí decíamos mediante su adecuada, como voz plana, se decía en España y con lógica, traspasada a la América hispanoparlante, teníamos el idioma que nos dio el idealismo de esa mentira, frente a la verdad (Nietzshe). Era y fue, lástima, balompié y pensando en su aportación o acuñación, asumidos en estos tiempos de fanatismo, no en el balompié, si no en todo lo que implique estar un punto arriba de corderos, sin querer depender de potencias superiores, pero? Nos encontramos al que dicen o dirán, sin lo pedido siempre, al menos muerte digna. El Real Betis balompié, Ecija balompié... etc. pero la tortilla ya ha sido comida en el sentido ya manifestado que lo hispano, actualmente, acabó o dejó poco a poco ese vacío para que nos entraramos a los extranjerismos comentados. No tal vez, espacio... y se dejó el balompié como recurso artístico o estilista, como entender en una evocación denostada o manida en sustitución o asunción de otras épocas. El fútbol expresado, llegó donde no había nada, ni nadie y pagó su peaje, y sigue... como seguimos con el adaptarnos no solo a la semántica del título, sino al consumo del palabras y hechos (entre lo externo e internos... tenemos todos los meses, con un gasto superior, siempre y cuando los medios cambien/suban). Solo lo ricos no se contradicen nunca. No bien cierto; se supo adaptar a la propia ortografía y morfología de nuestro idioma y consiguió su progreso por él fulbolero, fulbolista... y su victoria fue un alternativa ya formada con los recursos propios de nuestro idioma, pero que llegó y más tarde lo veremos.

Ante la invasión en este último siglo, no ya de palabras, sino con los hechos, tenemos que hacer examen de conciencia de poder asimilar palabras y hechos, equivalentes al español, cada una o cada cual, con su matiz conveniente a su contexto. Cierto que ocupan puestos de significado, donde ya habían residentes es el fíin de ideas y vocablos que las representaban. Es posible e inequívoco, que se adaptaran al español, en fonética o escritura, pero están dejando antes alguna «víctima» cierta. Chiflado, raro, extravagante, excéntrico, estrafalario...hemos aceptado y asumido al friqui. Tal vez en esta sociedad líquida que vivimos, y que vemos, tal cual (Z. Bauman, gran sociólogo y filósofo), la entiende o entendió, no como líquida, sino solo como contractual (no de siempre con duración o duradera, religión, empleo, relaciones, amistad....) y ha pasado o pasa a ser algo efímero, en cuanto a la precariedad, el ritmo cambiante, inestable, velocidad en los acontecimientos; tendencia más que sobrada al individualismo, egocentrismo y narcisismo.

El imprevisto anglicista, tal vez se ajuste a un pellizco cromosomático, pero sin olvidar que tantas palabras castellanas, con un mismo significado, derivan en una sola, en los países observados y comentados. Halloween, A. de gracias, Papá Noel, Black Friday.... nos añaden la culpa de seguir en el descubrir la verdad sin constatar el gran error de nuestra permisividad, poco a poco. ¡Jamás entenderé lo que está pasando y que todos criticamos! El Know-how de nuestras empresas, se ha quedado obsoleto, pero no analizamos o entendemos la cantidad que en nuestra lengua tiene, pero para medrar. Necesitamos el Know-how, vale más, es más rentable y se gana más, aún en nuestro sitio. (Destreza, habilidad, práctica, experiencia, pericia,capacidad, facultad, aptitud, maña, etc...), la cantidad de sinónimos que tenemos para un solo anglicismo; no obstante los arrinconamos al creer que salirse de lo hispano, consigue el apaño de lo anglosajón por encima de la renuncia con la cual actuamos, sin querer recuperar la historia, hedonista en cuanto a lo espurio del idioma, en su dejadez, abandono. La grandeza de nuestro lenguaje, estará siempre supeditada a lo que decimos, ocupan con más intensidad, lo que dejamos de decir. Los anglicismos y demás acólitos no deben traernos problemas, tan solo su aceptación día a día, en cuanto nuestro idioma e historia, tenga potencialmente, cultura, saber, ideas, mejor comprensión....hablando menos, dado que nuestro idioma, en su multitud de palabras, siempre han indicado sabiduría, hablando mucho, como nos indican y oímos a los que nos timan, hablando mal, pero nuestra falta es el hablar lo mismo. Decía Quevedo, que por callar, a nadie se le hizo proceso, curioso lo dicho, tal vez lo anglosajón, reduce la pena o penas generalizadas. Sigamos con la invasión lingüística, que nuestro consumo aumenta al respecto de acoger tantos y dichos anglosajones; pero nos seguimos quejando!

Los anglicismos nos marginan
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