VERLAS VENIR
Con súplicas a Puri
La anunciada devastación de las Juntas Vecinales se atolló en el barrizal de escándalos de estos meses del frío. No está el ambiente como para ponerse con la reforma administrativa, que pretendía solucionar los dispendios eliminando pedanías y concejales de pueblo. De momento, aguarda en la carpeta de congelados de Soraya Sáenz de Santamaría. Tampoco hubo ocasión para arreglar con sentido común el disparate del servicio de bomberos en la provincia de León. Desde ayer, además de una casa por mes incendiada, y van ocho, ya contamos con la primera víctima mortal. La deriva del conflicto, aparte de grotesca, está resultando también siniestra.
El tercer asunto de este sumario de actualidad avisa su final porque no le dejan persistir. Es la triste y cenagosa despedida de nuestras Cajas de Ahorros. Los esqueletos de las dos más importantes, que hacían inversiones caribeñas y lujosas excursiones neoyorquinas o londinenses, se abrazaron para morir juntas. Caja España-Duero. Desde el lunes, sus tarjetas ya no son operativas en las gasolineras sin marcar el pin. Es otra humillación más a la clientela, que durante el último año retiró casi cinco mil millones en depósitos, por seguir ahí. Todas las cifras de su balance apuntan hacia la catástrofe, que se resume en el puñetazo de los dos mil millones de pérdidas de 2012. Por eso, no puede extrañar la urgencia de la gente en que les den boleto a sus gestores, directivos y consejeros.
Billete de alejamiento, pero después de pasar un severo examen de sus actividades en la gestión del interés común, para el que fueron puestos en el gobierno de las Cajas. Porque han convertido en un agujero multimillonario el legado de solvencia centenaria de los ahorradores de León, Zamora, Salamanca, Valladolid, Palencia y Soria. Ahora ya no vale salir corriendo sin rendir cuentas. Acabaron con la Obra Social y con sus actividades culturales, mientras se beneficiaban de unas condiciones imposibles para el común de la clientela. Y esto afecta a consejeros, directivos y responsables de las instituciones encargadas de su tutela. En este momento, ya nadie puede mirar para otro lado.
Lo que ahora toca es la liquidación, por más que los responsables del agujero mantengan la pantomima de recibir la ceniza en León y volver a reunirse hoy en Madrid. ¿Alguien entiende disparates como este de tener para sus cónclaves un casulario de lujo en la capital? Pero la quiebra técnica certificada por el regulador conlleva otras quitas dolorosas, después de asumir que han arrasado la Obra social. Se eliminarán alrededor de mil quinientos empleos, clausurando de paso varios centenares de oficinas, por supuesto en territorio rural. Ese es el brillante legado de estos artistas, que proceden del compadreo entre organizaciones políticas, sindicales y patronales. No falta ninguna carta en la baraja. Como suele ocurrir cuando el cadáver ya hiede, se acercan al territorio quienes tienen legítima expectativa de negocio con los restos del naufragio. Mientras, los gestores de esta ruina ni siquiera se han percatado de que el presidente de Unicaja, el catedrático Braulio Medel, está casado con una leonesa de Sahagún, Puri Fernández Borge. Y como no lo arregle Puri, acabamos en el desguace.