VERLAS VENIR
Un relevo poco honorable
Mientras la actividad económica se jibariza de día en día y mes a mes crece el batallón del desempleo, hasta traspasar barreras de escándalo, nuestros políticos siguen mostrando una irritante propensión a los enredos, como si pretendieran quedarse solos. Que la gente empiece a mirar para otro lado y a entender que están ahí porque tiene que haber de todo, pero no para resolver las cuestiones cruciales que al común le amargan la vida. Por eso las montan pardas con tanta facilidad y van encendiendo fuegos que sólo se apagan por consunción, no porque les apliquen ningún remedio.
Así que una semana como esta tampoco es un tramo neutro y menos de sosiego. Todavía con el temblor del agujero de las Cajas de Ahorros en el cuerpo, nos azotan nuevas cifras de paro, reiterados cierres de empresas y comercios del vecindario y la absoluta falta de horizonte para el carbón, que es un siniestro termómetro del año que atravesamos. Muchos de estos problemas vienen perfectamente encintados unos con otros. Lo que fueron las Cajas de Ahorros se ha convertido en una pesadilla que ya no presta a sus clientes, sino que traga y traga y traga dinero de todas las procedencias. Y como consecuencia del saco sin fondo, endeuda al país más allá de sus previsiones y sacrificios, dando pie a nuevas advertencias de subida de impuestos y recorte de servicios. Las ayudas al carbón fueron presupuestadas y reducidas, aunque no se pagan ni con mengua. Pero los responsables del desbarajuste ya no asoman ni para disculparse.
Como disimulo, van lanzando ocurrencias con la pretensión de distraer a la gente. Una moción chocante y extraña este viernes en Ponferrada y mandobles sin tiento a los pueblos, con la excusa de evitar duplicidades y dispendios. El martes, en las Cortes de Castilla y León, hubo acuerdo en considerar dañina y perjudicial la propuesta del gobierno para reformar la administración local. Acuerdo de la Junta y de los grupos socialista y mixto (IU y UPL), porque entre los populares se pudo ver la incomodidad de algunos boinas a la hora de respaldar con aplausos el pronunciamiento de Herrera. Son los secuaces de la maniobra de exterminio municipal. Un día antes, Jesús Posada, que es la tercera autoridad del Estado, comentó en un desayuno informativo que le «da mucho miedo» esta iniciativa. Y hoy mismo la Junta dará a conocer un informe que su presidente calificó como crítico y cargado de enmiendas y alegaciones. Pero debe quedar claro que no están todos en el rechazo.
La primera ausencia escandalosa, a la hora de manifestarse en defensa del municipalismo atropellado, es la de la Federación Regional de Municipios y Provincias, de la que es vicepresidente el alcalde de León. Sí lo ha hecho la gallega (con 315 ayuntamientos, frente a los 2248 de aquí), e incluso está en ello Madrid (con 179, aunque la capital concentre una cuarta parte de la deuda de todos los ayuntamientos del país). Supongo que esta parálisis tendrá que ver con la pasión del recreo en el edificio fluvial de su sede, un artefacto que sólo mira al Pisuerga y que costó varios millones de euros. Sin ningún provecho. Para mañana está convocado el pleno que ha de resolver la moción de censura presentada en Ponferrada, sexto municipio de Castilla y León. Otra triste secuencia de esta semana sombría.