Resaca electoral
La andanada | cerecedo
Resultaba previsible que la resaca electoral del pasado domingo se extendiera a la sesión plenaria de las Cortes de Castilla y León, sobre todo al toma y daca a que da lugar la batería de preguntas parlamentarias de la oposición al presidente y a los consejeros de la Junta. Seguramente viéndolo venir, la portavoz socialista, Ana Redondo, inició su intervención felicitando cortésmente al grupo popular por el resultado de los comicios europeos. De poco le sirvió, ya que Juan Vicente Herrera no estaba dispuesto a perder la ocasión de zaherir a la bancada socialista. «Ustedes se han empeñado en que lleguemos a una diferencia de veinte puntos en las próximas elecciones y lo van a conseguir», le espetó Herrera a Redondo de forma inmisericorde como colofón del rifirrafe mantenido entre ambos a cuenta del traspaso de las escuelas infantiles a los ayuntamientos.
La verdad es que la argumentación socialista contra dicho traspaso arrastraba serios inconvenientes. No sólo porque la transferencia en cuestión esté contemplada en el Pacto Local firmado por ambos partidos, sino porque ayuntamientos como el de León se han descolgado solicitándola incluso antes de que la Ley que la permite esté aprobada.
Marcada la pauta por el presidente, uno tras otro, casi no hubo consejero que no restregara a los socialistas su derrota electoral. Al de Interior, Alfonso Fernández Mañueco, el procurador salmantino Emilio Melero se lo puso bastante fácil. A Melero no se le ocurrió otra cosa que reprochar a la Junta el incumplimiento de una larga relación de compromisos contraídos por ella con los principales ayuntamientos de la región. Y, claro, Mañueco le recordó los resultados del domingo. El procurador socialista incurrió además en el lapsus de atribuir a Giulio Andreotti la lapidaria frase según la cual «las promesas electorales son para no cumplirlas», palabras que en realidad pronunció Enrique Tierno Galván.
Otra que echó mano del resultado electoral del pasado domingo fue la consejera de Agricultura, Silvia Clemente, visiblemente irritada con las acusaciones del socialista Manuel Fuentes en torno a la traída y llevada campaña «Tierra de Sabor». Clemente contraatacó a las acusaciones de derroche y falta de transparencia contraponiendo el coste, según ella hasta cuatro o cinco veces superior, de campañas similares realizadas por comunidades gobernadas por el PSOE.
Aunque la verdadera perla la soltó la vicepresidenta de la Junta, María Jesús Ruiz, al manifestar que la evolución del último padrón de población le merece una valoración «razonablemente positiva». Con estas dos palabras Ruiz parafraseaba al secretario autonómico del PSOE, Óscar López, quién ha empleado esos términos para valorar el resultado de las elecciones europeas. «Si perder 600.000 votos es razonablemente positivo-¦»
Fuera de la reyerta poselectoral quedó ayer Joaquín Otero, a quién el presidente de la Junta no tuvo otro remedio que reconocer la «falta de concreción» de los compromisos del ministro de Fomento, José Blanco, tras su pasada visita a Valladolid. El antiguo dirigente leonesista trató luego sin mucho éxito de que el consejero de Educación se comprometa a subsanar los «errores, tergiversaciones y omisiones» contenidos en los libros de texto acerca de la identidad leonesa. Pese a asegurar que acata la resolución del Procurador del Común, lo cierto es que Juan José Mateos se dedicó a minimizar el asunto, dejando en manos de los profesores la corrección de esas anomalías.