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La voz del ferrocarril

Luciano Egido recoge el segundo premio de Novela Histórica de la Fundación Villalar en un momento en que «la historia se valora poco»

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Luciano G. Egido (Salamanca, 1928) agradeció el pasado martes al presidente de las Cortes y de la Fundación Villlar, José Manuel Fernández Santiago, la concesión del II Premio de Novela Histórica por su obra -˜Los túneles del paraíso-™ «en estos tiempos en que la historia se valora poco». El libro fue elegido por unanimidad entre 23 candidatos, por un jurado presidido por Luis Alberto de Cuenca, e integrado por Ángela Valley, Javier Sierra y José Manuel de Prada.

La historia novelada recrea la complicada labor de miles de trabajadores en la construcción de los ferrocarriles que comunicarían los pueblos salmantinos del Duero con los vecinos de Portugal. Los cuatro años (1883-”1887) que duró la construcción de aquella gigantesca obra de ingeniería ferroviaria aportan el marco a partir del cual el autor crea un ambiente de pasiones primarias alimentadas por miles de obreros a solas con la montaña hostil, con la actitud de sus jefes y con el peso de su pasado turbio.

«A partir del mismo título, la novela evoca una metáfora de la condición humana, de la historia y de las relaciones», apuntó Egido antes de añadir que «estamos rodeados de túneles que simbolizan las situaciones del hombre sobre la tierra, y estamos buscando la luz, que a veces se encuentra y otras no».

El relato está construido «de forma coral, sin un argumento claro que atraviese la novela desde el principio hasta el final», y recoge las historias personales de personajes que configuraban «un material humano deplorable». «A pueblos como Hinojosa de Duero llegaron presos o ex carcelados que buscaban en aquella obra una salida para su vida, y que protagonizaron rivalidades, enfrentamientos y relaciones conflictivas mientras duró la ejecución de los trabajos», explicó.

El volumen, calificado por Egido como «un libro de historia, que se apoya en la ficción», reúne gran parte de los relatos populares que él recibió en el pueblo de su madre «cuando era niño». «Todavía asustaba entre las gentes del lugar, el recuerdo de aquella invasión de gente extranjera que se produjo», evoca.

La construcción del ferrocarril fue, en su opinión, «una obra tecnológica muy importante, en la que participaron ingenieros franceses, polacos y alguno portugués». «Fue una obra épica, que costó mucho dinero, un enorme esfuerzo bastante tiempo y muchas vidas humanas. Fue una demostración más del absurdo de la actividad de los hombres, como decía Camus, porque con ella no se consiguió ninguno de los objetivos que se pretendían: revitalizar la zona y despertar los intercambios comerciales internacionales. Hoy, cien años después, esa línea de ferrocarril ya no funciona, ha desaparecido», resumió.

El galardón tiene una dotación económica de 24.000 euros, que se han repartido a partes iguales entre el escritor afincado en Madrid y la editorial catalana, que ha publicado su obra durante los últimos quince años. La coordinadora del departamento de Edición de Tusquets, Ana Estevan, apuntó que se sienten «muy halagados por el reconocimiento a la editorial», que celebra este año su 40 aniversario.

El presidente de las Cortes y de la Fundación Villalar apuntó que, en su segunda edición, el Premio de Novela Histórica «quiere convertirse en un referente». «El contenido de -˜Los túneles del paraíso-™ está estrechamente vinculado con Castilla y León, y su autor ya fue reconocido con el Premio Castilla y León de las Letras 2004».

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