Lobos
El invento del maligno josé javier esparza
Telecinco tiene un culebrón-western que se llama Tierra de lobos. Es una serie española vagamente ambientada en el far-west y construida con elementos prefabricados fácilmente reconocibles. No es que haya sido el éxito del año, pero está funcionando razonablemente bien. ¿Por qué? Uno, que es un sentimental, quiere pensar que aquí influye la herencia de la vieja novela popular del Oeste, que es un género de abolengo en España. Marcial Lafuente Estefanía empezó a publicar sus novelas en 1943, que es el mismo año en que José Mallorquí alumbra El Coyote. Entre el uno y el otro, millones de personas han dejado volar la imaginación con esas historias del far west. Hay eruditos que miran por encima del hombro a los novelistas del oeste, porque ciertamente no son Baroja ni Galdós, pero basta constatar el exquisito cuidado que pone Estefanía en los escenarios para profesar respeto a estos autores.
Y del mismo modo que en aquellos años hubo Coyote, hoy hay Tierra de lobos. Pero, por desgracia, no siempre los linajes notables arrojan vástagos estimables, y el caso de Tierra de lobos es un buen ejemplo. Esta serie es un producto eficaz, pero ya se sabe que esa definición, en la tele, rara vez es un elogio.
En Tierra de lobos sobra metraje, sobra carne (humana) y sobran instintos elementales, y falta inteligencia, falta cuerpo (narrativo, que no del otro) y falta respeto al espectador. Esta serie está pensada para que el televidente no tenga que mover ni una neurona, no vaya a ser que le dé un tirón. Te lo dan todo mascado hasta el extremo de que, en las escenas de interior, se oye de fondo el ruido de los cascos de algún caballo, sin duda para que el espectador no olvide que la cosa va de equinos.
Por supuesto, cualquier referencia real, ya sea de tiempo o de lugar, queda radicalmente suprimida en el guión (porque, en efecto, ¿para qué complicarse la vida?), y también por supuesto, el dibujo de los personajes es de una simpleza solo compatible con el patrón del culebrón más tópico. En suma: comida rápida. Tenga cuidado con el colesterol.