Charlot irrumpe en León
Caja España-Duero proyecta hoy -˜El gran dictador-™
La historia oficial ha dado por hecho hasta la fecha que Charlie Chaplin nació en Londres, pero una vieja carta dada a conocer ahora por la familia del genial cómico británico sugiere que realmente pudo haber nacido en una caravana de un campamento gitano cerca de Birmingham (centro de Inglaterra). La revelación, adelantada ayer por el rotativo The Sunday Times y que forma parte de un documental radiofónico titulado El Archivo de Chaplin, que emite hoy la cadena pública BBC, pone de actualidad a un personaje imprecidible de la historia del cine que hoy -˜irrumpe-™ en León.
El cineasta Charles Chaplin y, sobre todo, su personaje Charlot, el icono más representativo del cine mudo, protagonizará un miniciclo de tres prelículas, organizado por Caja España-Caja Duero, que se proyectará en León y Ponferrada. Cuando llegaron las bandas sonoras, Chaplin mantuvo mudo a su personaje, como una manifestación de la inhumana mecanización producida por el desarrollo de la tecnología en el siglo XX. Charlot desapareció justamente cuando comenzó a hablar. Más tarde, el cine de Chaplin dio todavía varias obras maestras. De este último período de su filmografía se ocupa este ciclo. E
El gran dictador, que abre el ciclo hoy en León, es la última película interpretada por Charlot, que representa un doble papel: un pobre barbero judío del gueto y el dictador nazi Adolf Hitler. En esta divertida aunque implacable crítica a los totalitarismos, Charlot se inmola como tal al final de la película rompiendo a hablar, pero no para decir cualquier cosa, pues su discurso será recordado como uno de los más humanistas y profundos del convulso siglo XX. El idioma que emplea Hinkel (parodia de Hitler) en sus disparatados discursos no es alemán. Se trata de una jerga improvisada por Chaplin que puede sonar a alemán, pero no lo es. Se dice que, a pesar de estar prohibida en la Europa ocupada por los nazis, Adolf Hitler la vio en un pase privado. No ha trascendido si le gustó. La idea de hacer esta parodia de Hitler le vino a Chaplin cuando supo que el tirano alemán tenía su misma edad y, aproximadamente, su estatura y su peso. Otro detalle era el del bigotito de Hitler, del cual Chaplin afirmaba convencido que se lo había copiado a su personaje de Charlot.
Ácido y tierno. El miércoles se proyectará Tiempos modernos. En su estreno, esta película supuso el esperado retorno de Charlot, pues Chaplin tardó tres años en pensar, planificar y rodar. La narración nos habla desde la rabia producida por la situación histórica de la época: la Gran depresión, la lucha por conseguir un trabajo y el hambre. Por encima de todo, se percibe malestar ante un mundo acelerado, maquinizado y ruidoso. Las únicas voces de la película brotan de las máquinas o de sus dueños. Este mes se han cumplido 75 años de un filme que, con un coste de 1,5 millones de dólares de la época, fue un fracaso comercial y que hoy es un título imprescindible para cualquier cinéfilo.
El ciclo se cerrará el jueves con Candilejas, cuya excelente música sería premiada con un Oscar. Fue el último y melancólico filme americano de Chaplin, una de sus películas más personales. Es también un sincero homenaje al mundo del espectáculo, que reúne en su reparto a otro icono de la comedia clásica, Buster Keaton, con el que Chaplin tiene un número final antológico.
Lugar: Obra Social. Calle Santa Nonia, 4.
Hora: 20.00.