Diario de León

construcciones singulares | las que desaparecieron

Crónica de una ciudad que ya no existe

Juan Carlos Ponga habla hoy de las construcciones que León tiró o dejó caer

Una imagen histórica. El 28 de octubre de 1966 se ultiman los derribos del Hospicio del siglo XVIII

Una imagen histórica. El 28 de octubre de 1966 se ultiman los derribos del Hospicio del siglo XVIII

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e. gancedo | león
León

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Formaban parte del escenario urbano en el que transcurría la vida cotidiana de nuestros padres y abuelos, pero llegó un día en el que aquellas tan familiares imágenes quedaron relegada a viejas fotografías y al endeble recuerdo. Son los monumentos y construcciones singulares leonesas que ya no existen, las que fueron derruidas pese a su valor histórico y artístico. Es también el tema de la charla que, hoy, el experto en urbanismo Juan Carlos Ponga pronunciará, a las 20.00 horas y en el Palacio de Don Gutierre, dentro del ciclo de conferencias Reino de León.

Bajo el título León perdido. Construcciones singulares desaparecidas en la ciudad de León de 1800 a 2000 , Ponga comenzará hablando de los edificios históricos que fueron desapareciendo de la trama urbana, especialmente monasterios y conventos como el de Las Clarisas (al lado de las actuales Carmelitas, derruido en los años setenta a pesar del espléndido claustro del siglo XVIII que contenía), pasando por el tan llorado Instituto General y Técnico (hoy, instituto Juan del Enzina) y continuando con los consabidos Hospicio, la medieval Puerta Obispo o los chalets burgueses de las calles Ordoño II y Alcázar de Toledo.

Pero Juan Carlos Ponga no sólo abordará las construcciones derribadas «sino también las maltratadas», donde destaca de manera meridiana la muralla. «Si sumamos las longitudes de la muralla romana (1.700 metros) y la medieval (1.300), el resultado son tres kilómetros de muralla, más que en Lugo y en Ávila», por lo que estamos «ante el recinto murado más largo de España y uno de los más largos de Europa», revela, señalando que, en su opinión, cualquier otra ciudad que conservara estos tres kilómetros de monumento los mantendría «como oro en paño». «Es cierto que hay tramos semiocultos por las casas que se le han adosado, como en La Rúa, Azabacherías o detrás de la Plaza Mayor, pero todo lo que se pueda recuperar entusiasma a la gente, lo mismo que hacer paseable algunas de sus partes. León aún no se ha dado cuenta de lo que tiene con sus murallas», manifiesta.

Titulado en Decoración por la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valladolid, y autor de maquetas tan contempladas como la del León medieval en el palacio del Conde Luna o el triple 'retrato' de la ciudad, fundidos en bronce, en la plaza de San Marcelo, Juan Carlos Ponga pide, por ejemplo, que se tiren casas que están «fuera de ordenamiento» en Conde Rebolledo, esquina Cascalerías, para obtener una «nueva visión» de la muralla; que se recupere el célebre Molino Sidrón -"el último molino de la ciudad-" o, desde un punto de vista más ambicioso, que se rebaje el nivel de las plazas de la Catedral y de San Isidoro para que estos edificios recuperen sus auténticas dimensiones, puesto que Ponga defiende que, en las últimas décadas, tanto la Pulchra como la Colegiata han descendido casi dos metros por el ascenso artificial del nivel de sus plazas.

En cuanto a la desaparición de edificios singulares de todas las épocas, este investigador cree que tales hechos responden a una mezcla «de ignorancia, especulación y la propia ley, en ocasiones desafortunada». .

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