Forenses en el escenario de la historia
En los últimos veinte años, el departamento de antropología ha estudiado más de dos mil individuos. La Universidad de León ha desentrañado la vida de los habitantes de 45 necrópolis de Castilla y León.

Luis Caro Dobón, responsable de la osteoteca.
La osteoteca de la Universidad de León, dependiente del departamento de antropología física, ha estudiado desde su creación 45 necrópolis de todas las provincias de Castilla y León. Un total de 2.231 individuos han mostrado los secretos de su vida y de su muerte al equipo dirigido por el profesor Luis Caro Dobón, responsable de una de las osteotecas más importantes de España. Y es que a través de la colección ósea es posible construir un imaginario sobre nuestros antepasados. A partir de los huesos se puede saber el género de la persona, la edad, la estatura, su origen, sus condiciones alimenticias, si sufría alguna enfermedad o qué tipo de actividad desarrolló en vida ya que las labores recurrentes dejan regularmente marcas en los huesos. Es lo que se conoce como entesopatías. En algunos de los huesos encontrados, por ejemplo, es posible observar marcas de enfermedades como la treponematosis, una enfermedad ocasionada por la sífilis. Cuando la persona la padece, produce un proceso gomatoso donde el hueso va perdiendo colágeno, lo cual puede apreciarse en lo arqueado de las tibias y su textura cavernosa.
La mayoría de los individuos analizados por Luis Caro —responsable de la investigación de los padres de Isabel de Castilla— pertenecen a necrópolis de la Edad Media (1.140 en total), pero también hay restos neolíticos, nueve en total, pertenecientes a un cementerio de La Candamia descubierta en 1994. Asimismo, Luis Caro ha tenido la oportunidad de analizar un individuo de la Edad del Cobre, aparecido en San Cristóbal de Entreviñas en 1993, ejemplos de la Edad del Hierro y del Bronce Final.
Pero, sin duda son la Edad Media y la Moderna las que más individuos han aportado y las épocas que con mayor rigor se han podido investigar.
En todos estos casos se ha podido establecer la esperanza de vida de nuestros antecesores, un elemento estrechamente ligado a las condiciones económicas, sociales y de salud. Además, gracias a la osteoteca se han determinado las variables antropométricas y morfológicas de la población que durante más de mil años ha poblado Castilla y León, analizando al cráneo, la mandíbula y el esqueleto postcraneal, lo que ha permitido definir su morfotipo y las características peculiares de los individuos. Las diferencias cronológicas de las poblaciones castellanas y leonesas se concretan en el mayor tamaño y robustez del cráneo y la mandíbula de los medievales respecto a los modernos; mientras que las proporciones esqueléticas, es decir, la forma, no difieren sustancialmente de una a otra época. En cuanto al dimorfismo sexual también hay que señalar que las diferencias son mas acusadas entre varones y mujeres modernos que entre los medievales.
La caracterización y análisis de las enfermedades más frecuentes en Castilla y León pretende ser un aporte al conocimiento de las condiciones de vida y las consecuencias sobre la mortalidad y esperanza de vida de estos grupos humanos. En el estudio paleopatológico se observa como las osteítis (periostitis y osteomielitis), los traumatismos y las artropatías son más frecuentes en los varones que en las mujeres. Se trata del reflejo de un modo de vida que implica una mayor actividad física en los varones en relación con la ocupación laboral, con los hábitos culturales de la población.
Dentro de los traumatismos se han descrito casos tan interesantes como el de un varón moderno con una fracturadislocación de Monteggia, lesión que en la clínica actual se considera rara (0,4% de las fracturas) y grave, y de la que no se conocen antecedentes arqueológicos en el mundo tan óptimamente conservados para su estudio. Los indicadores de estrés nutricional están presentes en las dos épocas, existiendo una mayor incidencia en el sexo femenino, y siendo la causa más probable el padecimiento de enfermedades anémicas relacionadas con una deficiencia en hierro (partos y menstruación). No obstante, las enfermedades infecciosas y parasitarias en las etapas infantiles son determinantes en la presencia de estas lesiones a nivel craneal y dental (hipoplasia del esmalte). Dentro de las enfermedades infecciosas se tuvo también la oportunidad de describir un interesante caso de sífilis en una mujer medieval, lo que supone un interrogante para aquellos que afirman con rotundidad que esta enfermedad venérea fue traída por Cristóbal Colón y sus coetáneos del Nuevo Mundo.
Palat del Rey
Uno de los análisis más importantes de cuantos ha realizado el departamento de Antropología Física de la Universidad de León es el de los cuerpos hallados en Palat del Rey, donde se encontraron 407 individuos de época medieval y moderna y cuyo estudio se prolongó entre 1993 y el 2008.
Los análisis consiguieron verificar las profesiones que durante siete siglos (del siglo XII al XVIII) desarrollaron los vecinos del barrio de Palat del Rey. Así, cabe destacar que los varones muestran un total de 43 lesiones enthesopáticas y las mujeres 41, tan solo 2 menos, que son las de los músculos tríceps braquial en la escápula y redondo menor en el húmero, relacionadas con oficios de leñador, herrero y carpintero. El resto de las lesiones entesopáticas son coincidentes, aunque en su gran mayoría con un menor porcentaje de afectación en las mujeres. Es por ello que la actividad cotidiana de las mujeres de Palat desborda lo considerado como generalmente habitual en el sexo femenino. Palat nos ofrece la imagen de una mujer plenamente integrada en la productividad artesanal de la población, alejada, por tanto, de lo considerado como única dedicación exclusiva a las ‘tareas del hogar’. Además, el gran número de mujeres dedicadas a estas labores hace pensar que Palat era el centro de un importante núcleo de economía dedicada a los textiles. En cuanto al tipo de dieta consumida, las caries, sarro, hipoplasia del esmalte y desgaste dentario llevan a pensar que se trataba de una alimentación poco equilibrada, blanda, rica en hidratos de carbono de origen vegetal y con alto aporte de proteínas animales, prioritariamente de cerdo y vaca. Por último, en cuanto a la tipología racial, cabe destacar que está constituida básicamente por el elemento racial mediterráneo, si bien existe un crisol tipológico en el que aparecen cráneos propios de otras partes de Europa.
Los padres de Isabel I
Por último, cabe destacar el estudio realizado en la cartuja de Miraflores, en Burgos, donde descansan los padres de Isabel La Católica, Juan II e Isabel de Portugal, así como el hermano fallecido de la monarca, Alfonso. Estos análisis, cuyas conclusiones aún no se han presentado, podrían dar muchas respuestas que la bruma de la historia mantiene veladas. Una de ellas es determinar cuál fue la causa de la muerte del infante Alfonso. Las crónicas dicen que el hermano de Enrique IV e Isabel la Católica murió a los 14 años. Pero ¿cuál fue la causa de su muerte? Se habla de una indigestión, pero las crónicas oficiosas aseguran que falleció tras ser envenenado. Además, también podría desvelarse si el terrible rostro que la historiografía afín a Isabel ‘concedió’ a Enrique IV es tal o si, por el contrario, se trata del padre de Isabel, Juan II.