Virtuosos de la improvisación
El grupo de música antigua La Ritirata desembarca esta tarde en el Auditorio con un programa basado en las composiciones napolitanas y españolas del siglo XVII.

Imagen de los componentes de La Ritirata en un concierto anterior.
La Ritirata presenta en el Auditorio esta tarde un programa sobre la improvisación y el virtuosismo. Entre los jóvenes conjuntos que han revolucionado la música antigua española en los últimos años, La Ritirata ocupa un lugar de privilegio. Creado y liderado por el violonchelista Josetxu Obregón, La Ritirata responde a ese concepto versátil de los actuales grupos independientes, que crecen o adelgazan en función de los repertorios a interpretar, pero también coincide con muchos de los grupos barrocos de nuestros días en ese tipo de interpretación abierta, flexible, en la que el componente improvisatorio ha empezado a ser de nuevo puesto en valor.
Estos criterios de interpretación se adaptan especialmente bien a la música del siglo XVII, cuando los géneros de música instrumental habían comenzado a desarrollarse y diversificarse a partir de modelos vocales y las formas no estaban aún delimitadas con claridad. El programa que presenta La Ritirata atiende a distintas escuelas y estilos, aunque todas ellas convergen en Italia. Allí trabajó el toledano Diego Ortiz, al servicio del virrey de Nápoles, y allí publicó su única colección conocida el madrileño Bartolomé de Selma y Salaverde, quien estuvo al servicio del archiduque Leopoldo de Austria, pero también pasó por Roma y Venecia. El Tratado de glosas de Ortiz (1553) es testimonio de la práctica de la ornamentación en su época. Su influjo posterior fue notable y se aprecia incluso en las Canzoni, fantasie e correnti de Selma (1638), pese a que el lenguaje es otro, mucho más complejo rítmicamente, incorporando disminuciones de gran virtuosismo.
También tuvo relación con la corte española Andrea Falconieri, un napolitano que dejó, como Ortiz y Selma, una sola colección ( Il primo libro di Canzone, Sinfonie, Fantasie…, 1650), en la que muestra un estilo de escritura ágil y vitalista, de una extraordinaria riqueza de contrastes y una soberbia finura melódica. Es música hecha para el divertimento, puramente hedonística, pero es también música de una notable exquisitez. Una delicadeza que puede apreciarse en la primera escuela de violinistas que fraguó en el norte de Italia en las primeras décadas del siglo XVII, y en las que los nombres de Dario Castello y Marco Uccellini son esenciales.
Representan ambos un estilo en plena formación (el de Uccellini, algo más joven, más depurado y evolucionado) en el que el violín se expresaba como el instrumento lírico por excelencia a través de una serie de piezas en las que se alternaban las secciones homofónicas con otras escritas en contrapunto imitativo, con frecuentes cambios de compás y abundantes pasajes disminuidos.
Atiende también La Ritirata a la primera escuela relevante de violonchelistas, la creada en Bolonia en la segunda mitad del siglo XVII en torno a personalidades como las de Giovanni Battista Vitali, Giuseppe Maria Jacchini o Domenico Gabrielli, el primer compositor que publicó una colección de piezas en las que el violonchelo era explícitamente citado como solista. Son piezas que presentan modelos de sonata aún en germen, pero que poco a poco se alejan de las canzonas de principios de siglo. En el primer barroco fue también corriente improvisar sobre esquemas armónicos de danza que algunos célebres guitarristas incluyeron en sus libros, como Kapsberger, un alemán activo en Venecia y en Roma, o el aragonés Gaspar Sanz.
Lugar: Auditorio Ciudad de León.
Hora: 20.00 horas
Entradas: 18 (platea) y 12 euros (anfiteatro).