Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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Llevamos unos días de éxtasis vital. Una ristra de acontecimientos elevan o defenestran las realidades básicas de nuestro mundo próximo. En tan sólo una semana hemos vivido el éxtasis y su contrario en diferentes episodios que nos constatan que la vida, sin mucha dificultad, se recupera bien de los balonazos que la causalidad y sus buscadores nos aderezan.

Hace unos días el éxtasis les venía a los aficionados del fútbol. Primero en León con la victoria por parte de La Cultural del partido de ida ante el Barça B, haciendo más factible la ilusión de esta comarca que enmudece por su falta de oxígeno territorial, económico y vital. A veces son necesarias las gestas secundarias para poder respirar sin la sensación de suicidio.

Son muchas las derrotas morales que nuestra provincia encaja; desde el ninguneo cultural y socioeconómico, hasta el linchamiento patrimonial que estamos viviendo con frustración y rabia. Por eso cualquier ápice de ilusión nos salva momentáneamente de la desesperación por hastío y falta de fe.

Otra bocanada de aire fresco ha sido la XL Feria del Libro de León. Que si bien ha sido una de las mejores de la última década, dista mucho de acercarse al potencial que podemos desarrollar en ese campo. Su labor, para el presupuesto que se maneja –mayor que otros años pero bastante menor que la de Burgos y pírrico comparado con los 250 mil euros de la de Valladolid), ha sido estimulante y nos ha devuelto la ilusión en el buen hacer que esta ciudad puede desarrollar en el ámbito literario. Sólo celebrando con éxtasis este renacer podemos intentar conformar de manera digna una próxima feria con un presupuesto mayor y lleno de entusiasmo cultural.

En el ámbito nacional el éxtasis se ha forjado en dos acontecimientos de muy diferente temática. Para seguir en el ámbito del pan y el circo, la victoria del Real Madrid en la Liga ha supuesto la vivacidad de los unos y la frustración de los otros. Pues todos sabemos que la alegría en este país es dicotómica: o blanca o blaugrana, o roja o azul... así nos ha ido hasta ahora. Pero la cuestión es que estos focos de desfogue siguen siendo válidos y un aliciente para desatar la frustración de los 700 euros al mes por las 9 horas diarias de trabajo en la jornada siguiente al partido. Nada parece cambiar del todo.

O al menos casi nada. Pues el mismo día de la 33, el PSOE se ha marcado una campaña de imagen que ni con millones hubiesen logrado. Sus primarias han puesto el éxtasis en muchos de los socialistas que habían visto desaparecer las dos letras centrales de sus siglas. Todos hablaron de Pedro Sánchez menos la ínclita baronísima que perdió lo que se suponía una victoria cantada del aparato. Un buen aire perfumado de izquierda que ahora toca consolidar con algo más que buenas palabras y eslóganes de campaña.

Así está el percal, demasiado éxtasis para tan poco tiempo, y además el verano ya asomando. Todo sea por la apariencia y su halo de intensidad. Esperen al domingo para intentar consumar el éxtasis culturalista: todo vale si genera alegría.

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