La restauración de las vidrieras concluirá en 2029
Un sueño de tres décadas. En 2024 está previsto restaurar dos ventanales de la Catedral de León. Aún quedan en lista de espera 600 metros cuadrados. La rehabilitación del mejor conjunto medieval de vitrales del mundo no concluirá hasta 2029 y superará los diez millones de euros.

SECUNDINO PÉREZ
El ritmo de restauración de vidrieras lo marca el dinero. Está previsto concluir en los próximos cinco años los 600 metros cuadrados que aún están pendientes de rehabilitar .
Paradójicamente, los arquitectos Juan Bautista Lázaro y Demetrio de los Ríos, durante la magna restauración del siglo XIX que evitó el desplome de la Catedral, recompusieron en siete años todas las vidrieras del templo gótico leonés.
En 2024 se restaurará, en primer lugar, el ventanal N-XIV. Hace meses que tiene los permisos para la intervención. El Instituto del Patrimonio Cultural Español (IPCE), que devolverá su esplendor al trascoro de la Catedral a partir de junio, se comprometió también a sufragar la reparación de esta vidriera.
Los primeros trabajos de restauración de vidrieras comenzaron en 2005, bajo el nombre El Sueño de la Luz , con financiación de Caja España y la Junta. La entidad de ahorro fue la primera en desmarcarse; y en 2013, la Consejería de Cultura retiró su apoyo al proyecto. El abandono de los patrocinadores se convirtió en una pesadilla para el Cabildo. Ahora es la taquilla, los 7 euros que cuesta visitar la Pulchra, la que financia este ambicioso plan.
En cifras
De media, al año se recuperan dos ventanales, con una inversión de medio millón de euros. El objetivo ahora es finalizar en 2029 la recuperación de los 1.800 metros cuadrados de ‘cristales’ (737 piezas, tres rosetones de ocho metros de diámetro, 31 ventanales de doce metros de altura y 48 espacios de diverso tamaño). Hay que tener en cuenta que no solo se restauran las cristaleras, sino la piedra que las sostiene.
Los ventanales se desmontan y se trasladan al Taller de Vidrieras, situado en la calle Dámaso Merino. Un trabajo lento y minucioso. Las vidrieras rehabilitadas ya no quedan ‘a la intemperie’, sino encerradas en una especie de cámara isotérmica, con cristales por ambos lados. La misión de estos ‘acristalamientos’ es evitar que la lluvia, los cambios de temperatura y otros agentes atmosféricos deterioren unos vitrales que han sobrevivido ocho siglos.
En 2007 se instaló una plataforma a 14 metros de altura y durante siete años más de 200.000 personas pudieron contemplar los trabajos ‘en directo’. A lo largo de tres décadas, las vidrieras, aparte de los benefactores iniciales y el IPCE, organismo dependiente del Ministerio de Cultura, han contado con otro mecenas, la Fundación Cepa, que sufragó los 400.000 euros que costó limpiar el rosetón de la fachada principal.
Una intervención polémica, en la que se detectaron graves anomalías en la reparación de este gran ‘ojo’ de la portada occidental llevada a cabo en el siglo XIX. El vidriero catalán Antoni Rigalt i Blanch añadió seis ángeles que no existían, sustituyó vidrios medievales por cristales modernos y colocó un emplomado frágil que apenas sujetaba los 94 paneles del rosetón.
El Cabildo encargó en 2020 al arquitecto leonés Jorge Díez García Olalla y las expertas en vidrieras Begoña Morán y Cristina Rebollo abrir una investigación sobre el caso . En su informe zanjaron el debate desatado por los historiadores que negaban que el rosetón hubiera salido de León y viajado a Barcelona para ser reparado en el taller que Rigalt tenía en el número 72 de la calle Bailén de la capital catalana. Los tres investigadores encontraron pruebas irrefutables. Facturas, portes y resguardos originales de envíos dejaron claro que el rosetón se trasladó a la ciudad condal y volvió ‘cambiado’.
En 2021 el desplome de visitantes derivado de la pandemia obligó al Cabildo a pedir dinero por bizum —la web de la Catedral anuncia el código al que se puede enviar la aportación— para no paralizar la restauración de vidrieras.
Al final, El Sueño de la Luz habrá costado casi 30 años de trabajo y más de diez millones de euros.